En México existe más de una pandemia. Una que es letal, que mata sin contemplaciones, que deja familias incompletas, que al parecer se contagia entre condiciones de avaricia, ambición, traiciones y ausencia de alma; está fuera de control y se llama “violencia” y para ésta, se ve muy lejana la formulación de vacunas.
La ignorancia es el germen de la desigualdad y la injusticia social. Una desventaja en el conocimiento, deriva en múltiples y diversas desventajas materiales. Se trata de un mal endémico macerado por décadas. Si bien es cierto que AMLO no fue quien puso al pueblo mexicano en esta situación cruel de desventaja, si está capitalizando para sí los frutos de la misma.
Por extraño que parezca, el PRI ha decidido profundizar la narrativa del Presidente de México, enriqueciendo el concepto rector de que, “ser nacionalista y populista, es lo mejor en un país como México”. Desde luego, tengo la impresión que no se dan cuenta que enriquecerán la narrativa del Presidente, salvo que logren convencer que son una “tercera vía”.
En Michoacán, apenas hay el 1.3 por ciento de probabilidades de que un delito denunciado sea esclarecido, lo que lo ubica debajo de la media nacional; mientras que la impunidad en homicidio doloso es del 89.1 por ciento, de acuerdo con el Índice Estatal de Desempeño de Procuradurías y Fiscalías 2020 dos mil veinte 2021, elaborado por Impunidad Cero.
El descalabro en la entidad que lo vio nacer hace 32 años, sumado a las derrotas que se vinieron como dominó en todo el territorio nacional, le hicieron perder el registro en 15 estados de la República, lo que colocó al Sol Azteca en una de las crisis más profundas que le haya tocado enfrentar.