El cine de género hecho por mujeres atraviesa un momento de exploración profunda donde la visceralidad del terror convive con la delicadeza de la infancia. Bajo esta premisa cobra vida un nuevo cortometraje animado que fusiona la estética de los cuentos suaves y los tonos pasteles con una atmósfera oscura y entrañable, desafiando las narrativas tradicionales desde una mirada íntima y genuina.
La inspiración detrás de este proyecto surge de una fascinación genuina por el cine de terror escrito y dirigido por mujeres. La directora decidió explorar la infancia y los prejuicios heredados, un tema especialmente complejo dado que las dinámicas de absorción cultural en los primeros años de vida operan de manera sutil e inconsciente.
El título del cortometraje nació de un juego de palabras durante la escritura del guion: al describir a los personajes como “una manada de lobas”, la sonoridad evocó de inmediato el icónico título televisivo Cuna de lobos. Esta dualidad resultó perfecta para definir la esencia de la obra: una mezcla entre la protección de la cuna y la naturaleza salvaje y peluda del lobo, reflejando una historia tierna pero profundamente oscura.
Asimismo, la propuesta visual recurre a una perspectiva infantil femenina, transportando a la creadora a los recuerdos y gustos de su propia niñez. Lejos de buscar el morbo al abordar temáticas complejas, la directora optó por la honestidad creativa, manteniéndose fiel a sus referencias literarias y cinematográficas para entregar un relato orgánico y alejado de posturas tendenciosas. Su objetivo principal no es imponer un mensaje cerrado, sino permitir que la obra resuene de manera única y personal en cada espectador.
Llevar a cabo una producción animada en un tiempo récord representó uno de los mayores desafíos. Gracias al respaldo de una beca del PEC de Veracruz, la directora contó con un plazo de seis meses para la entrega final, un margen estrecho que exigió disciplina diaria, sumado al reto de conformar y consolidar un equipo de trabajo en una industria compleja.
En cuanto al papel de las mujeres en la industria audiovisual actual, la creadora reconoce que el movimiento feminista ha abierto brechas importantes y generado un valioso sentido de apoyo. Sin embargo, enfatiza que el verdadero obstáculo radica en la falta de incentivos y recursos para la industria de la animación en general, particularmente en México, donde el talento nacional requiere de mayores plataformas para proyectar producciones extraordinarias.


