Como cada 2 de noviembre, cientos de morelianos acudieron al Panteón Municipal para visitar a sus familiares fallecidos. Desde temprana hora, llegaron con cubetas de agua, escobas, palas y trapos para limpiar, ordenar y adornar las tumbas, como parte de las tradiciones del Día de Muertos.
El 2 de noviembre se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una celebración del calendario católico dedicada a recordar a quienes han fallecido. En México, esta fecha forma parte de una tradición que conserva elementos de las antiguas prácticas funerarias de los pueblos mesoamericanos y de las celebraciones religiosas introducidas durante la época colonial.

En México, esta conmemoración se mantiene a través de altares, ofrendas, flores, alimentos y visitas a los cementerios. Para muchas familias, representa la oportunidad de recordar a quienes ya no están y mantener viva su presencia.
En el panteón municipal, las familias recorrieron los pasillos para retirar la tierra, lavar las lápidas, colocar flores y dejar en mejores condiciones los espacios donde descansan sus seres queridos. Algunos también llevaron alimentos y bebidas que disfrutaban sus familiares en vida.

Para una de las visitantes, quien acudió a recordar a su esposo, esta fecha representa una oportunidad para mantener vivos los recuerdos que compartieron y las actividades que marcaron su vida juntos, como el trabajo en el campo.
“Siempre le encantó el campo. Y para mí, pues no se me olvida, porque siempre anduve con él en el campo. Le encantaba sembrar, andar en el campo. Era tranquilo, muy tranquilo”.
La visita al panteón también permite reunir a distintas generaciones y transmitir las costumbres a los más jóvenes. Erick Gómez Bernal señaló que su familia mantiene la tradición de visitar a sus seres queridos y recordar los momentos que compartieron con ellos.

“Es bonito porque al final de cuentas, pues es una unión familiar, porque así tiene que ser, que no solamente estemos en fiestas, sino también esto es una fiesta, no deja de ser porque México al final de cuentas la muerte la vemos como una fiesta. Por eso la celebramos, porque esa es realmente una fiesta, que la vida todavía sigue aún de muerto”.
Por su parte, Leonardo Aguilar acudió acompañado de su esposa, hijos y otros familiares para recordar a sus padres, hermano, sobrino y abuelita. Su padre falleció hace 34 años y, desde entonces, la familia no ha dejado de llevarle una ofrenda cada Día de Muertos.

“Yo siento que sigo dando el amor a mi papá, a mi mamá, todo lo que ellos hicieron por mí. Mi papá fue un gran hombre, nos marcó en el camino, mi mamá nos apoyó siempre. Su presencia es lo que más extrañamos y cuando faltan los papás se pierde algo en la casa. Trato de que mis hijos siempre sientan que esa es su casa donde llegan, pues como siempre mi papá marcaba: la familia es primero antes de nada”.
Durante tres días trabajaron para adornar las tumbas y preparar los alimentos y bebidas que disfrutaban sus seres queridos, como mole, refresco de cola y cacahuates.

Así, entre flores, ofrendas y labores de limpieza, las familias morelianas conmemoraron el Día de los Fieles Difuntos, una fecha en la que los recuerdos, la convivencia y las tradiciones mantienen presente a quienes se adelantaron y fortalecen los lazos con quienes se reúnen para honrarlos.


