Una herida abierta, por pequeña que parezca, nunca debería ignorarse. Mucho menos cuando se encuentra en una persona que vive con diabetes mellitus.
Además del riesgo de infección y de cicatrización deficiente, actualmente existe otro problema que debemos conocer, la miasis ocasionada por el llamado gusano barrenador.
Durante décadas, este padecimiento se relacionó principalmente con el ganado. Sin embargo, su reaparición en México también ha producido casos en seres humanos.
Esto no significa que estemos ante una nueva epidemia ni que todas las personas estén en peligro. Significa que debemos aprender a cuidar adecuadamente las heridas, reconocer las señales de alarma y buscar atención antes de que una lesión aparentemente menor se convierta en un problema grave.
La miasis es la infestación de los tejidos de una persona o un animal por larvas de mosca. En el problema que actualmente se vigila en México, el agente responsable es Cochliomyia hominivorax.
La mosca adulta no es el “gusano barrenador”: este nombre se utiliza comúnmente para referirse a sus larvas. Por tanto, la enfermedad es la miasis, la mosca es el organismo que deposita los huevos y las larvas son las que invaden los tejidos.
La infestación puede comenzar cuando la mosca hembra deposita sus huevos en una herida abierta, aunque sea pequeña; en lesiones causadas por picaduras de insectos, o en cavidades naturales como la nariz, los oídos, los ojos o los genitales.
Después de la eclosión, las larvas penetran en el tejido vivo y se alimentan de él, produciendo lesiones que pueden avanzar y alcanzar estructuras más profundas si no se atienden oportunamente.
Es importante aclarar que la miasis no se transmite de una persona a otra, tampoco se adquiere simplemente por tocar a un perro, convivir con el ganado o vivir en una comunidad rural.
El contacto con animales puede aumentar las oportunidades de exposición a la mosca, pero para que ocurra la infestación debe existir una lesión o una zona corporal susceptible donde sean depositados los huevos.
¿Cómo puede reconocerse?
De acuerdo con el informe epidemiológico nacional, en todos los casos confirmados se observaron larvas en la lesión. El 85% presentó dolor, el 83% refirió sensación de movimiento y el 78% tuvo enrojecimiento. La fiebre solamente se registró en una cuarta parte de los casos.
También pueden aparecer inflamación, secreción sanguinolenta, mal olor, sangrado y destrucción progresiva del tejido. La ausencia de fiebre no descarta el problema. Esperar a que la persona tenga fiebre o se encuentre gravemente enferma puede retrasar peligrosamente la atención.
Ante la presencia de larvas, sensación de movimiento dentro de una herida, olor desagradable, secreción, aumento del dolor, inflamación o cambios de coloración, se debe acudir inmediatamente a una unidad de salud.
¿Quiénes han sido afectados con mayor frecuencia?
Los casos registrados permiten reconocer algunas características comunes, aunque estas no deben interpretarse como causas directas.
El 60% correspondió a personas mayores de 60 años, la edad promedio fue de 54 años y el 70% fueron hombres. Asimismo, el 68% pertenecía a población rural.
Entre las condiciones de salud registradas, la diabetes mellitus fue la más frecuente, al presentarse en el 20% de los casos. También se notificaron alcoholismo, neoplasias, hipertensión, úlceras en la piel, obesidad, trastornos de la conciencia, abandono social, cirugías recientes y alteraciones de la sensibilidad.
Además, el 80% de las personas confirmadas necesitó tratamiento hospitalario. Este dato muestra que la miasis no debe tratarse como un problema superficial ni resolverse exclusivamente en casa.
Diabetes y heridas, una combinación que requiere especial atención
Una persona con diabetes puede desarrollar daño en los nervios de los pies, conocido como neuropatía diabética. Como consecuencia, puede perder sensibilidad y no darse cuenta de una cortadura, una ampolla, una rozadura producida por el calzado o incluso una quemadura.
La diabetes también puede afectar la circulación de las extremidades inferiores. Cuando llega menos sangre y oxígeno a los tejidos, las heridas cicatrizan con mayor dificultad.
Si, además, los niveles de glucosa permanecen elevados, aumenta la susceptibilidad a infecciones y se complica todavía más la reparación del tejido. Una lesión pequeña puede permanecer abierta durante semanas y avanzar sin producir inicialmente un dolor intenso.
Por ello, una herida de pie diabético mantenida al descubierto, expuesta al ambiente o sin valoración profesional puede convertirse en un sitio susceptible para que la mosca deposite sus huevos.
El informe epidemiológico no indica cuántas personas presentaban específicamente pie diabético, por lo que no sería correcto afirmar que todos los casos de las extremidades inferiores tuvieron ese origen. Sin embargo, la diabetes fue la comorbilidad más frecuente y aproximadamente cuatro de cada diez infestaciones se localizaron en los miembros inferiores.
También pueden aumentar el peligro prácticas como caminar descalzo, utilizar calzado que produzca rozaduras, ignorar una herida porque “no duele”, cubrirla con materiales sucios, dejarla húmeda, posponer la consulta o aplicar sustancias que no fueron indicadas por personal sanitario.
Si ya existen larvas, no deben aplicarse gasolina, insecticidas, cloro, creolina, sustancias corrosivas, hierbas ni otros remedios caseros. Tampoco debe intentarse extraerlas con objetos improvisados. Estas prácticas pueden lesionar todavía más el tejido, contaminar la herida, dejar larvas en zonas profundas y retrasar el tratamiento adecuado.
La atención profesional permite valorar la extensión y profundidad de la lesión, retirar las larvas de manera segura, limpiar el tejido dañado, identificar complicaciones y determinar si existe una infección secundaria que requiera tratamiento. También es necesario revisar el estado de la circulación, la sensibilidad del pie y el control metabólico de la diabetes.
Si usted o alguna persona cercana presenta larvas en una herida visible, acuda de inmediato a recibir atención médica.
Nos vemos pronto en la siguiente columna.


