Morelia, Michoacán.— Mientras una bebida industrial puede llegar al anaquel en 150 o 200 pesos con impuestos incluidos, una botella de mezcal artesanal michoacano puede casi duplicar su precio por la carga fiscal. Para los maestros mezcaleros, ahí está el problema: el actual esquema del IEPS no sólo recauda, también encarece la tradición y deja fuera de competencia a quienes producen desde las vinatas.
Cresenciano Ayala Téllez, presidente de la Asociación Michoacana de Maestros Mezcaleros y productor del municipio de Madero, de la comunidad de El Rincón del Eratzicua, advirtió que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios golpea con mayor fuerza a las bebidas artesanales, porque se cobra sobre el valor del producto y no sobre el grado alcohólico.
Explicó que la propuesta que ha acompañado el diputado local Hugo Rangel Vargas busca cambiar el modelo de cobro de ad valorem —sobre el precio de venta— a ad quantum, es decir, con base en el grado de alcohol, como ocurre en la mayoría de los países.

“Lo que se está pidiendo es una reforma al IEPS, donde no es que no se vaya a recaudar o que se vaya a dejar de recaudar; se va a seguir recaudando, incluso se puede recaudar más, ya que nos va a poner ahora sí las bebidas artesanales en piso parejo contra todas las bebidas”, señaló.
Ayala Téllez sostuvo que el mezcal artesanal “nace caro” por su proceso de elaboración, el trabajo en campo, la materia prima y la mano de obra, pero se vuelve todavía más caro cuando se le cargan impuestos. De acuerdo con sus cálculos, producir un litro puede costar entre 250 y 280 pesos, y una botella que podría venderse en 500 pesos termina cerca de los 900.
“Hay productos que tienen la misma graduación alcohólica que nosotros y valen 150 o 200 pesos con todo e impuestos, botella, etiqueta, trabajo, mano de obra, materia prima; entonces no encontramos el por dónde. Es una competencia muy desleal”, afirmó.
La crítica del presidente de la Asociación Michoacana de Maestros Mezcaleros apunta a una distorsión de mercado: mientras el mezcal artesanal paga más por valer más, las bebidas industriales de bajo costo terminan con ventaja en precio, aun cuando puedan tener una graduación alcohólica similar. En los hechos, el impuesto termina castigando al producto local y favoreciendo lo barato.
Ayala Tey indicó que sólo en la región de Madero existen alrededor de 400 productores y 110 vinatas, mientras que en Michoacán podrían contabilizarse entre 7 mil y 8 mil hectáreas plantadas de agave. Aun así, dijo, el sector sigue enfrentando barreras para crecer, principalmente por la falta de promoción fuera del estado y del país.
“Necesitamos que nos apoyen mucho en la promoción, ya que queremos exportar, queremos mover el mezcal de aquí, fuera de Michoacán, pero nos limita mucho que no hemos tenido tanto apoyo en promoción fuera del estado y fuera del país”, expuso.
El maestro mezcalero consideró que entidades como Oaxaca o Puebla han tenido mayor respaldo para posicionar sus bebidas, mientras que los productores michoacanos han tenido que abrirse paso con poco acompañamiento institucional. Por ello, reconoció el trabajo de Hugo Rangel, al señalar que el diputado ha mantenido el acompañamiento a la agenda del sector.
“Ahorita el diputado se comprometió desde que llegó y sí lo ha hecho muy bien; ya con esto se empieza, pues ya es algo que nos ayuda para poder tener más competitividad en el mercado”, dijo.
Aunque descartó que en su zona enfrenten problemas generalizados de cobro de piso, sí reconoció que han existido casos aislados de clonación de marcas, como ocurrió con una firma de Oponguio que fue replicada en Uruapan.
Para los maestros mezcaleros, el reto no es sólo pagar menos impuestos, sino competir sin que el propio esquema fiscal los coloque en desventaja frente a bebidas industriales más baratas.


