“No hay desarrollo ahí donde las políticas son improvisadas, donde reina la ocurrencia, o donde el miedo y la desidia llevan a repetir incansablemente las estrategias del pasado”. Óscar Arias Sánchez (1940 – ¿?) Político, expresidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz en 1987.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, reconoció la crisis de inseguridad y la penetración del crimen organizado en las policías municipales, un problema de todos conocido, pero que cobra relevancia porque lo hace justo cuando se implementa una estrategia en la entidad, que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Ramírez Bedolla señaló que “las policías municipales son el eslabón más débil, la parte más vulnerable que tiene el sistema de seguridad pública del país”, por lo que propone un debate nacional para “revisar la permanencia de las policías municipales y transitar a que sea la Guardia Nacional la que asuma las funciones de seguridad preventiva en los municipios”.
Semejante reconocimiento lo hace en pleno desarrollo del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia que implementó el gobierno de Sheinbaum Pardo y que no ha podido contener la crisis de inseguridad en Uruapan ni en la Tierra Caliente, por citar dos de las regiones más complicadas, en las que la científica no ha podido realizar un evento público. De ese tamaño el miedo y/o la incapacidad.
Por lo pronto, Ramírez Bedolla argumentó que la propuesta ya se la planteó “a la presidenta Claudia Sheinbaum. Implicará una reforma al artículo 115 constitucional, porque la infiltración del crimen organizado en estas corporaciones locales no es un problema exclusivo de Michoacán, es una realidad en todo el país”.
Pero sólo eso. Su propuesta parece más una ocurrencia ante las crisis. Lo hace desde una entrevista “banquetera” y no desde una presentación formal ante el tamaño del problema. Lo hace sin mayores argumentos, sin una ruta a seguir, sin planteamientos puntuales del cómo ejecutarlo.
Y lo hace tarde. Durante su administración han asesinado a 7 alcaldes y ya va de salida, le queda poco más de un año al frente del Solio de Ocampo.
Sin embargo, ojalá que todos los niveles de gobierno y los especialistas en la materia retomaran un trabajo formal, profundo, científico y de largo aliento para tratar de contener y erradicar la corrupción que ha permitido que el crimen organizado penetre prácticamente todas las instancias del Estado mexicano.
El camino es largo y deberán evaluarse estrategias implementadas y responderse preguntas elementales. A continuación, algunas:
- Como propone Ramírez Bedolla, ya en 2014, durante el gobierno de Enrique Peña Nierto, la entonces Policía Federal asumió la seguridad en más de 20 municipios michoacanos, entre ellos Uruapan y Apatzingán. Está claro que la problemática no se resolvió y para colmo, se fueron sin pagar alimentación y hospedaje en algunos negocios.
- Pese a la debilidad que se reconoce de las policías municipales, el gobierno federal de Morena que encabezó Andrés Manuel López Obrador despareció en 2021 el programa FORTASEG que apoyaba con recursos en materia de seguridad a estados y municipios. En 2020 dispuso de más de 4 mil millones de pesos.
- En un intento por suplir el FORTASEG, el gobierno de Ramírez Bedolla implementó el FORTAPAZ, que en 2026 destinó poco más de mil millones de pesos, pero, los alcaldes se quejan en voz baja porque no tienen oportunidad de decidir en qué implementar el recurso que les asignan y anualmente los recursos alcanzan para apoyar a unos 50 municipios.
- ¿La Guardia Nacional no está contaminada por el crimen organizado y no es corrupta?
- ¿Es posible acabar con este cáncer social, con los actuales políticos en el poder?
El tema es extraordinariamente complejo y la evidente complicidad de la actual clase gobernante con los criminales advierten que la solución tardará demasiado tiempo.
Queda otra propuesta, con la que coincide, entre otros, el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar y que implica, más recursos para las policías municipales, exámenes de control y confianza para sus integrantes, depuración constante, mejores salarios y prestaciones,
Por lo pronto, el panorama es desolador. Ojalá se acaben las declaraciones a bote pronto, banqueteras, ocurrentes y se suplan con toda la seriedad que el problema amerita, a pesar de la corrupción, impunidad y complicidad que parece dominar a los actuales gobernantes.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.


