Desde los primeros homínidos (de la era paleolítica) que se comunicaban con gestos y movimientos de su cuerpo; pasando por las pinturas en las cuevas de hace 40 mil años, que son consideradas las primeras narraciones visuales; o los cuentos de los aborígenes australianos con 10 mil años de antigüedad; hasta considerar el primer gran relato literario escrito, “La Epopeya de Gilgamesh” de hace 3 mil años.
Todas estas etapas del ser humano muestran registros de cómo mujeres y hombres nos hemos contado historias para comunicarnos de manera más efectiva.
Por ello, contar historias en un excelente detonante de la comunicación política. ¿Por qué? Porque los seres humanos somos criaturas preponderantemente emocionales y las historias desencadenan nuestras emociones. De ahí, que los líderes estén obligados a tocar emociones, porque es esencial para conectar con su audiencia.
Cuando contamos una historia, activamos partes del cerebro asociadas con la visión, el oído, el gusto, el tacto y el olfato; pero finalmente lo relevante es saber ¿cómo utilizamos las historias en política?
- No solo presentes datos o cifras, humaniza tus propuestas. Cuenta una historia que ilustre el impacto de tus propuestas.
- Inspírate en ejemplos propios y cuenta tus experiencias de vida que motivaron tu ingreso a la política.
- Utiliza narrativas exitosas de otros lugares o países.
- Crea una visión de futuro, en la que describas cómo será la comunidad o el país que implementará tus ideas.
*El autor es consultor y capacitador para precampañas y campañas, tiene estudios de doctorado en Política, de maestría en Comunicación, de maestría en Neuromarketing, de maestría en Ciencia Política y de licenciatura en Derecho / Redes sociales: @ChristiánConAcento



