En medio del arranque del proceso interno para definir la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, el dirigente de Morena en Michoacán, Jesús Mora González, lanzó un mensaje dirigido tanto a la oposición como a la militancia de su propio partido: Morena tiene respaldo social, pero no margen para disputas internas.
En conferencia de prensa, buscó colocar el debate en dos planos. Por un lado, defendió que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el expresidente Andrés Manuel López Obrador mantienen altos niveles de aprobación, pese a lo que calificó como una “guerra sucia” y una campaña de desinformación de la derecha. Por otro, admitió que el partido entra a una etapa delicada, en la que las aspiraciones internas deberán sujetarse a reglas para evitar fracturas.
El dirigente morenista citó una medición, según la cual el 71 por ciento de las y los mexicanos tiene una opinión buena o muy buena de Sheinbaum, mientras que el 70 por ciento mantiene una opinión positiva de López Obrador. A partir de esos datos, sostuvo que la narrativa de una transformación debilitada no corresponde con el respaldo que, dijo, conserva el movimiento.
Sin embargo, el mensaje más relevante no fue sólo hacia fuera. Mora también leyó una especie de advertencia interna frente al proceso que se abrirá en Michoacán para definir a la persona responsable de coordinar los trabajos estatales de defensa de la transformación y la soberanía nacional. Insistió en que no se trata de adelantar candidaturas ni de iniciar una competencia anticipada por cargos, sino de ordenar el trabajo territorial del partido.
“No se trata de adelantar candidaturas, ni de convertir el proceso en una pasarela de aspirantes”, señaló al explicar que la convocatoria nacional establece reglas, requisitos y filtros para quienes busquen participar. Entre ellos, destacó la obligación de separarse de cargos públicos, de elección popular o partidistas, así como la prohibición de utilizar recursos públicos, estructuras institucionales, espectaculares, campañas dispendiosas o programas sociales.
El dirigente reconoció que la oposición intentará presentar el proceso como una disputa anticipada por candidaturas o como una fractura dentro de Morena. Pero también dejó ver que el riesgo no sólo está en la narrativa externa, sino en las propias tensiones internas del partido. “No tenemos margen para golpe interno, zancadillas o piquete de ojo”, expresó al pedir serenidad a los distintos grupos y aspirantes.
Mora González sostuvo que la definición se realizará mediante encuesta y estudio de opinión, por lo que pidió respetar los resultados y evitar que las diferencias se ventilen en medios o redes sociales. También rechazó que la dirigencia estatal tenga dados cargados hacia algún perfil y aseguró que el Comité Ejecutivo Estatal no apoyará directa ni indirectamente a ningún aspirante.


