Zamora, Michoacán.— Hasta un millón 400 mil jornales vinculados al cultivo de la fresa en la región de Zamora podrían resentir las consecuencias de las cuotas compensatorias que Estados Unidos plantea imponer a las exportaciones mexicanas, advirtió Luis Seefoó Luján, profesor-investigador del Centro de Estudios Rurales de El Colegio de Michoacán (Colmich).
El especialista alertó que una medida comercial de esa naturaleza podría reducir las exportaciones, presionar los ingresos de los productores y, en consecuencia, afectar la contratación de trabajadores agrícolas. La fresa es uno de los cultivos que más empleo genera, pues requiere entre mil y mil 250 jornales por cada hectárea.
“Cualquier impacto que reciba la fresa afecta el empleo de ese cultivo, que es el que más trabajo da a la gente. Si tomamos en cuenta que son mil 250 o mil jornales por hectárea, podríamos estar imaginando que aquí para Zamora podrían ser como un millón 400 mil jornales”, expuso.
De acuerdo al académico, el gobierno norteamericano investiga a exportadoras mexicanas por presuntas prácticas de dumping, es decir, por supuestamente vender la fresa durante la temporada de invierno a precios inferiores a sus costos reales. La resolución final está prevista para el 8 de enero de 2027 y podría derivar en cuotas compensatorias de entre 3.37 y 5.28 por ciento.
Seefoó Luján indicó que las empresas investigadas, entre ellas Driscoll’s y Mainland Farms, deberán comprobar que los precios de la fruta enviada entre noviembre y marzo corresponden a los gastos reales de producción.
“Deben demostrar que la fresa cultivada aquí en México y exportada entre noviembre y marzo está estableciendo precios de acuerdo con el costo. Eso implica mostrar los salarios de los trabajadores, el aseguramiento de los trabajadores, el transporte y el manejo del cultivo; y en ese punto no está muy fácil que salgamos bien librados”, señaló.
El investigador explicó que la revisión estadounidense considera el aumento en el volumen importado desde México, las variaciones en los precios y el posible perjuicio causado a los productores de Florida.
Advirtió que los agricultores de ese estado buscan ampliar su participación en el mercado durante el invierno. Si modifican su calendario productivo y consiguen abastecerlo antes que México, podría disminuir la entrada de fresa mexicana y afectar directamente a los productores nacionales.
El riesgo es particularmente alto para Michoacán, entidad que concentra entre el 55 y el 60 por ciento de la producción nacional. Además, alrededor del 95 por ciento de la fresa mexicana exportada tiene como destino Estados Unidos, por lo que una reducción de los envíos tendría repercusiones directas en las zonas productoras.
Entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, México exportó alrededor de 188.5 millones de kilogramos de fresa al mercado estadounidense. Para el mismo periodo de 2024-2025, el volumen se aproximó a los 200 millones de kilogramos, incremento que forma parte de los elementos analizados en la investigación.
Aunque las asociaciones de exportadores han pedido mantener la calma y el Gobierno federal ha expresado confianza en que el mercado estadounidense necesita los productos agrícolas mexicanos, el académico consideró que no debe minimizarse el riesgo.
“Frente a eso, la autoridad mexicana y los exportadores mexicanos están muy optimistas, pero finalmente ellos no pagan los platos rotos. Quien paga los platos rotos es el productor, es el agricultor, es el que trabaja directamente la tierra”, concluyó.


