Con las fotos de hijos, hijas, esposos y hermanos desaparecidos en mano o impresas en playeras o carteles, madres michoacanas volvieron a las calles de Morelia este 10 de mayo, para exigir a la federación y al gobierno del estado justicia, verdad y garantías reales de no repetición, al calcular que cerca de 7 mil personas han desaparecido en Michoacán, casi 1 mil en el último año.
“Hasta encontrarlos”, es la consigna de este grupo de mujeres que no cesa en su lucha por localizar con vida a sus seres queridos y que ve en esta fecha un día de protesta, no de festejo como la mayoría de las madres.


Muchas han enfermado en su lucha sin ver resultados, como María Elena Barajas Mejía, quien cayó en silla de ruedas a causa de diabetes luego de casi 15 años buscando a su hijo, Pedro Barajas desaparecido tras ser subido a una camioneta blanca cuando apenas tenía 17 años de edad.
“Busco a mi hijo Pedro Barajas Jiménez, va a cumplir 15 años de desaparecido, se lo llevaron en una camioneta blanca y desde ahí no supe más”.


Pese a las dificultades para moverse, María Elena encabezó la movilización que partió -como desde hace 14 años- del Estadio Venustiano Carranza, para hacer una parada frente a la 21 zona militar, ya que el Ejército es considerado uno de los principales presuntos responsables de las desapariciones forzadas.

En el lugar, familiares -en su mayoría menores de edad- pegaron fichas de búsqueda y fotos de los desaparecidos, también lo hicieron en mobiliario urbano; la frase “se llevaron una parte de mí y salí a buscarla” se pintó una y otra vez, en recuerdo del dolor de estas madres.

“Hijo resiste”, le pide Yovana Silva Vázquez a su hijo, José Ausencio Orozco Silva, desaparecido el 1 de febrero del 2026 en Cuto del Porvenir, sin que exista información oficial al respecto.

“Primeramente Dios tengo la fe que nos volveremos a reunir, en casa tienes a tu familia que te espera con los brazos abiertos y que no te juzguen, tu eres un niño que te dedicas al trabajo, no te dedicas a nada más”.
“¿Dónde está?”, exclama Eugenia Pérez Velázquez, mamá de Cristian Paola Pérez Pérez, desaparecida en Moroleón, Guanajuato desde el 16 marzo 2023, quien acusa lentitud en las investigaciones; asegura que han evidenciado los problemas que tenía con su expareja y no pasa nada.

“Mi hija vivía con sus hijos allá, tenía problemas con la expareja, y aún así presentando pruebas de cómo la maltrataba el papá de los niños, las autoridades no hacen nada; hay denuncias, hay pruebas y todo está archivado, está en la carpeta de investigación, sólo que no trabajen”.
Las lágrimas y la nostalgia invaden la marcha que a su paso deja llena de consignas el ambiente; ellas mismas tienen que detener el tráfico en los cruces con avenidas transitadas, ante la ausencia de elementos de seguridad vial.
Niñas y niños junto con adolescentes destacan en la marcha de este año, muchos perdieron también a sus madres y esperan volver a abrazarlas.

María Guadalupe Cortés, vio por última vez a su hija el 19 de marzo del 2025; fue a un velorio en Téjaro y nunca regresó, dejando a una niña de 2 años de edad, que aún la espera.
Asegura que no tenia problemas con nadie y las investigaciones de la Fiscalía General del estado (FGE) no arrojan resultados.
“No me dicen nada, cada vez que voy es negativo, nunca me pueden decir si ya acudieron a buscarla dónde les he dicho, no dicen nada. (…) Yo pediría que mi hija regrese con vida. Ella espera a su mamá”.


La marcha concluyó frente al Congreso del estado, donde el Comité de Familiares de Personas Detenidas Desaparecidas en México (COFADDEM) reiteró el llamado a que los legisladores trabajen sin cálculos políticos ni partidistas y se retome la dictaminación de la Ley General sobre Desaparición Forzada.


