El proceso de la enfermedad y la pérdida de un ser querido suele vincularse con la prisa, el caos y la toma de decisiones acelerada. Sin embargo, para el animador Rodrigo, la partida de su madre se convirtió en un ejercicio de reflexión y quietud que dio vida a “Parsimonia”, un cortometraje de animación cuadro por cuadro que explora el lado contemplativo del dolor y la despedida.
La historia detrás de esta obra de arte nació en las circunstancias más difíciles. El primer tratamiento del guion fue redactado en la sala de espera de un hospital mientras su madre se encontraba en terapia intensiva. Durante cinco años, el proceso creativo avanzó a la par de la enfermedad, convirtiéndose en un espacio seguro para el autor.
“El cortometraje fue avanzando a la par de su enfermedad… Lo hacía como un proceso de sanación mío, para yo tratar de encontrar la manera de entender la situación desde una perspectiva que me gusta, que es la del arte y el dibujo”, compartió Rodrigo.
Aunque su madre falleció el año pasado, el creador celebra que hoy la obra pueda exhibirse públicamente, considerándola un símbolo entrañable para recordarla y conectar con las emociones de otras personas.
Para evitar caer en el retrato literal o en situaciones grotescas, la animación recurrió a un lenguaje profundamente simbólico. En lugar de hospitales o rostros humanos específicos, la narrativa utiliza elementos fantásticos —como un sapo y espacios abstractos— que permiten al espectador proyectar sus propias vivencias sin caer en el morbo.
Asimismo, la elección de una paleta de colores tiernos y cálidos responde a la necesidad de explorar la belleza oculta en los momentos finales. Mientras que la realidad de la enfermedad era caótica y exigía respuestas inmediatas, el arte permitió rescatar la ternura, los matices preciosos de un último encuentro y la pausa reflexiva.
Lejos de buscar la complacencia comercial, el realizador extiende una invitación a utilizar la expresión artística como un vehículo de catarsis comunitaria:
“Yo animaría a la gente a eso, a que no traten de hacer algo por agradar, sino traten de hablar de las cosas que están sucediendo y pasando en su vida […] todo es potencial para el arte.”
Con “Parsimonia”, Rodrigo no solo rinde homenaje a la memoria de su madre, sino que demuestra cómo las experiencias humanas universales —por más dolorosas que sean— pueden transformarse en un puente de empatía y conversación a través de la sensibilidad del arte.


