A minutos del arranque de la Copa Mundial de Fútbol, colectivas feministas, defensoras de derechos humanos y jóvenes tomaron la avenida Madero de Morelia para realizar un “antipartido”, una protesta simbólica con la que denunciaron la crisis de desapariciones, el asesinato de personas defensoras del medio ambiente y la violencia que persiste en el país.
Durante la actividad, las participantes aclararon que la movilización no rechaza el fútbol, sino que va dirigida contra las prioridades de los distintos niveles de gobierno, a quienes señalaron por centrar esfuerzos en eventos de proyección internacional mientras permanecen sin resolver problemáticas como la inseguridad, la pobreza y las violaciones a derechos humanos.

“El problema no es el fútbol. Nos encanta el juego. Hemos transformado nuestros barrios y plazas en estadios cuando jugábamos una cascarita desde que éramos niños. El problema no es un juego, ni una pelota, ni una playera. El problema es que estamos viendo cómo el Estado pone toda su energía, tiempo y atención en un evento que, para ellos, es de lo mejor que podría pasarle al país, cuando en lugares como Michoacán llevamos años viviendo un despojo y una violencia que crece y crece”, señalaron.
Las colectivas recordaron la situación que enfrentan las familias buscadoras, el reclutamiento de menores por parte de grupos criminales y las condiciones de precariedad que persisten en comunidades indígenas.

“El problema es que estamos viendo cómo el Estado pone toda su energía, tiempo y atención en un evento que, para ellos, es de lo mejor que podría pasarle al país, cuando en lugares como Michoacán llevamos años viviendo un despojo y una violencia que crece y crece”, manifestaron.

La protesta combinó consignas, pancartas y actividades recreativas. En medio de la avenida Madero, las manifestantes improvisaron una cancha y rodaron el balón junto a peatones y asistentes, utilizando el futbol como herramienta para visibilizar las problemáticas que buscan colocar en la agenda pública.


