Morelia, Michoacán.— Las historias se narran por cientos. El testimonio de una madre cuya hija se suicidó bajo el resguardo del sistema DIF estatal también se convirtió en una exigencia de justicia durante la marcha del 8 de marzo en Morelia. La joven se encontraba bajo protección institucional, pero, según el relato de su madre, comenzó a sufrir maltrato dentro de la casa donde estaba resguardada, situación que presume pudo haberla llevado a quitarse la vida.
El caso no es aislado. También se escuchó la historia de otra joven que, por temor a represalias, decidió mantener el anonimato. Cuando tenía cinco años fue víctima de abuso sexual por parte del hijo de un pastor de su iglesia.
La pedofilia señalaron durante la movilización se presenta en distintos ámbitos de la vida pública, privada y religiosa, pero muchas veces no se visibiliza. Aunque la acción penal por violación no ha prescrito, la joven que hoy sale a las calles a exigir justicia decidió no iniciar un proceso legal y mantenerse alejada de esa situación.
“Cuando yo estaba muy chica, que tenía cinco años, fui abusada sexualmente por el hijo de un pastor de una iglesia”, relató durante su testimonio.
Rocío Pedraza Palencia, madre de la joven que falleció mientras se encontraba bajo resguardo institucional. Recordó que la noticia de la muerte de su hija le fue informada horas después de ocurrida.
“El 23 de abril se quitó la vida y me dieron la noticia a medianoche; mi hija falleció en la tarde y a mí me avisaron hasta la noche”, denunció, al exigir que se investigue lo ocurrido.
Recorrido con consignas y confrontaciones
Durante la movilización, las paradas del contingente fueron diversas. En algunos puntos se registraron intervenciones en instalaciones de medios de comunicación, entre ellos el edificio de El Sol de Morelia, así como la sede de la Secretaría de Turismo, la Facultad de Letras, la fuente de las Tarascas, así como instituciones bancarias, donde realizaron pintas y destrozos a los inmuebles.



Antes de llegar al Templo conocido como de las Monjas y frente al primer Templo Bautista, se colocaron vallas humanas como suele ocurrir en este punto. Integrantes de la iglesia se ubicaron frente al inmueble, mientras que colectivas feministas formaron una línea para evitar confrontaciones directas.
Aun así, las consignas no se detuvieron. Entre ellas se escuchó con fuerza: “Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”, en referencia a la postura que las manifestantes identifican como una oposición histórica de la Iglesia católica al derecho a decidir.

El contingente continuó avanzando por el Centro Histórico hasta llegar a uno de los puntos más representativos de la jornada: el Congreso del Estado. En esta ocasión, el edificio legislativo fue el único inmueble público que se mantuvo sin daños, ya que no se registró la tradicional ruptura de vidrios ni pintas, solo el bloque negro pasó corriendo por este lugar.

En contraste, en el Palacio de Gobierno policías estatales resguardaron el inmueble luego de que algunas manifestantes lograran retirar la estructura metálica colocada como protección.
Durante el trayecto, los elementos de seguridad fueron confrontados en distintas ocasiones y recibieron agua, pintura e incluso una bengala, sin responder a las agresiones y manteniéndose en una postura de protección.
En diversas ocasiones las manifestantes que se redujeron durante el transcurso del tiempo a un grupo no mayor de 30 personas, insistieron en la quema de cartones y basura, continuaron aventando objetos a las policías que eran en su mayoría eran mujeres, entre botellas de agua, piedras, palos, mantuvieron solamente una actitud de protección, sin responder a una sola agresión, aunque estás agresiones ocurrieron durante más de una hora.

Finalmente las policías se retiraron poco después de las 8:00 de la noche, con lo que la manifestación prácticamente se dispersó.
Mitin y posicionamiento
La movilización concluyó con un mitin en el que se emitió un posicionamiento colectivo sobre la situación de las mujeres en México. Desde el templete se denunciaron las desigualdades económicas y la carga desproporcionada de trabajo doméstico.
“Las mujeres tienen solo 80 pesos por el mismo trabajo. Las mujeres en México dedicamos 40 horas semanales en los cuidados del hogar y los hombres solo 15.9 horas”, se señaló durante la lectura del pronunciamiento.
Las colectivas también criticaron la falta de acceso a la justicia para las víctimas de violencia de género. “La impunidad es la regla, la impunidad es la política de Estado que permite que nos sigan matando y violentando”, expresaron.
Asimismo, reiteraron que las movilizaciones responden a la falta de respuesta institucional. “Tomamos las calles porque las instituciones que deberían protegernos han fallado una y otra vez”, afirmaron.
Durante el cierre del mitin también se recordó a mujeres víctimas de feminicidio y desaparición, entre ellas Jessica González Villaseñor, mientras las asistentes reiteraban una de las consignas centrales del movimiento: “Ni una más”.



