Pese a los cambios sociales y culturales, en Morelia persiste la costumbre de conservar en casa una imagen del Niño Jesús y presentarla cada 2 de febrero en la iglesia, como parte de la celebración del Día de la Candelaria, donde también bendicen los cirios para el año.
Desde el templo de San Juan Evangelista, Isabel Zamora Arroyo compartió que para ella esta representación de Cristo en niño es más que una figura de yeso.

En su caso, su Niño Dios la acompaña desde hace 45 años, convirtiéndose en alguien más de su familia.
“Para mí es importante. Es como un hijo para uno, pues por ser niño. Ya cuando es santo ya representa otra cosa. Ahora representa un hijo y así lo trata uno, no lo trato como un muñeco de yeso, yo rezo con él en las noches y es una cosa importante en la casa”.

Por su parte, Margarita Hernández Cervantes subrayó que lo fundamental de la fecha no son los tamales, sino la cercanía espiritual.
“Nos estamos materializando cada día más y lo espiritual que es lo vital se está perdiendo. Hagamos el esfuerzo por contagiarlos”.

Finalmente, Adriana Pérez señaló que muchas veces la celebración pierde su sentido religioso por desconocimiento y falta de formación católica.
“Muchas veces es por el desconocimiento de lo que significa nuestro Señor que nos viene a iluminar de las tinieblas. No se sigue porque desconocemos y no se continúa la formación y se busca en el mundo lo que en realidad tenemos con nosotros”.



