En una Catedral abarrotada de fieles y autoridades eclesiásticas, José Armando Álvarez Cano presidió su primera misa como arzobispo de Morelia, donde delineó el rumbo pastoral que asumirá en medio de la situación de violencia que azota Michoacán.
Durante su homilía, subrayó que la acción pastoral debe responder a las necesidades concretas de la Arquidiócesis bajo la denuncia de los liderazgos egoístas y negligentes de dirigentes de personas que se han aprovechado de la sociedad.
“La acción pastoral que el profeta señala adquiere un significado muy concreto en nuestra Arquidiócesis en este momento, denunciando el liderazgo egoísta y negligente de dirigentes y de personas que se han aprovechado del pueblo”.
Añadió que este trabajo que asume como arzobispo no puede ejercerse desde la complacencia personal, sino desde la cercanía y el servicio.
“Este marco bíblico demanda un pastor que no se apaciente a sí mismo, sino que se encarne en la cercanía y el servicio, priorizando la comunidad sobre la complacencia personal”
Álvarez Cano reconoció el contexto de violencia y fragmentación social que vive Michoacán y algunos municipios de Guanajuato bajo su jurisdicción, y planteó que la misión profética del arzobispo debe ser la de un articulador de paz que debe salir a las periferias.
“En el contexto de violencia y fragmentación social de nuestro Estado, su misión profética implica ser articulador de paz, saliendo activamente a las periferias para buscar a las víctimas de la inseguridad y a los desplazados, ejerciendo una pastoral de la reconciliación para sanar las heridas sociales y construir puentes de unidad, verdad y justicia”
El nuevo arzobispo concluyó su mensaje agradeciendo la oportunidad de servir a la Iglesia de Morelia desde el trabajo de la escucha de todos los sectores, la paz, alegría y la reconciliación.



