“Piensa mal y acertarás”. Refrán popular.
Alfredo Ramírez Bedolla ha superado con creces todo lo que, como diputado local por Morena y opositor, le criticó a Silvano Aureoles Conejo.
La última, es que mandó iniciativa al Congreso estatal para desincorporar 38 inmuebles del patrimonio estatal, 34 para venderlos o transferirlos, con un valor catastral total estimado en 509 millones 290 mil pesos; mientras que los 4 restantes se donarán al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para la construcción de tres centros de Educación y Cuidado Infantil (CEDI), así como una Unidad de Medicina Familiar en Lázaro Cárdenas.
Uno de los detalles que despierta sospechas de corrupción y que los entonces legisladores de Morena le señalaron a Silvano Aureoles cuando intentó lo mismo, es que la propuesta establece el valor catastral de los inmuebles y resulta “convenientemente” bajo.
Por ejemplo, el que se ubica en la calle Luis Moya número 165, colonia Centro del municipio de Morelia, apenas a cuadra y media del Jardín de Villalongín, que con una extensión de 451 metros cuadrados está valuado en 1 millón 598 mil 554 pesos, es decir, 3 mil 544 pesos el metro cuadrado.
El precio en ese lugar cuando menos es del triple. Si el resto de los inmuebles presentan la misma situación, el objetivo de recursos tendría que ser superior a los mil millones de pesos. Así que, la sospecha obliga a concluir que ya están negociados con los futuros dueños, que intentan un negocio redondo y empiezan a aplicar la estrategia del “año de Hidalgo”.
Preguntas obligadas:
- * ¿Por qué en aras de la trasparencia y buen gobierno no incluyeron en la propuesta el valor comercial y especificaron a qué destinarían los recursos obtenidos?
- * ¿Por qué hasta ahora?
- * Si Alfredo Ramírez y los legisladores de Morena impidieron este trámite a Silvano Aureoles al final de su gobierno, ¿por qué no se les ocurrió venderlos antes y aplicarlos en fondos de inversión pública productiva como ahora argumentan?
- * ¿Quién se come el cuento de que, en caso de desincorporarlos, no van a quedar en manos de amigos y compadres de funcionarios del gobierno de Alfredo Ramírez?
- * ¿Desincorporan los predios porque no les alcanzó el recurso para pagar las obras multianuales que se están ejecutando?
- * ¿Por qué evitaron que la iniciativa de desincorporación sea analizada por los legisladores que conforman la comisión de Desarrollo Urbano y Obra Pública y trataron de dejarla sólo en la de Hacienda? ¿Darle celeridad? ¿Los de Hacienda ya estaban “negociados”?
- * ¿En caso de que aprueben la desincorporación, qué ganarán los diputados que la voten a favor?
Le decía al principio de esta columna, que se trata sólo de una situación más, entre varias, que como opositor y diputado local por Morena, Alfredo Ramírez criticó y votó en contra o manifestó su rechazo ya como gobernador electo.
Pero, el poder ha evidenciado la incongruencia del actual gobernador de Michoacán, que como dice una cosa, hace la otra. Les dejo tres ejemplos:
- * Se opuso al reenplacamiento en tiempo de Silvano Aureoles, pero cuando asumió como gobernador, sacar dinero de los ciudadanos al obligarles a comprar nuevas placas, fue una de sus primeras acciones.
- * Criticó a Aureoles Conejo por lograr imponer a uno de sus empleados de la Secretaría de Finanzas, Miguel Ángel Aguirre Abellaneda, como auditor Superior de Michoacán. Ya en el poder, Ramírez Bedolla “operó” para que quedara en esa posición su compadre Marco Bravo Pantoja.
- * En equipo con el matrimonio Ignacio Mendoza Jiménez y Claudia Oropeza Miranda, impidieron que Silvano Aureoles entregara notarías. Argumentaron que no se necesitaban y que el exgobernador pretendía beneficiar a sus cuates. El colmo, Alfredo Ramírez entregó esas notarías a sus cuates, incluida Claudia Oropeza.
Y el sexenio todavía no acaba. La peor parte del gobierno de Silvano Aureoles se destapó en la recta final de su mandato y se agudizó con el arribo de Ramírez Bedolla al Solio de Ocampo. Hoy, Silvano es un prófugo de la justicia.
Así que, falta ver cómo termina el gobierno de Alfredo Ramírez, si no se detectan obras con sobrecostos y presuntos moches, si no le aparecen propiedades y/o negocios por varios lados, si no hace evidente un enriquecimiento extraño, ya sea de él o sus cercanos.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.



