“Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y reconocer sus errores”.
Benjamín Franklin (1706 – 1790) Político y científico estadounidense.
Para todos está claro que la “Federalización de la Nómina Magisterial” de Michoacán se quedará como una promesa incumplida del expresidente Andrés Manuel López Obrtador.
El tema ya debería estar agotado. Es muy simple, basta con que lo reconozcan y se le daría vuelta a la página, pero, en lugar de eso, optan por las maromas con tal de defender a su gurú tabasqueño.
No deja de impresionar cómo prefieren doblegar la dignidad ante el temor al jefe o por la gratitud que le profesan por haberlos llevado al poder. Eligen mentir en lugar de reconocer lo evidente.
En rueda de prensa del pasado sábado en Morelia, el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo y el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, fueron incapaces de responder con verdad un par de preguntas que les hizo el compañero periodista Fernando Salgado Morales para conocer, si el compromiso de federalizar la nómina magisterial era letra muerta y si en el convenio U080 la Federación había asumido un porcentaje mayor para apoyar a la entidad.
En lugar de reconocer sin mayores maromas que la federalización de la nómina es una promesa incumplida y enterrada por Claudia Shienbaum, y que han fracasado las peticiones estatales para que el convenio U080 alcance una aportación igualitaria de ambas partes, toda vez que la Federación se mantiene en un 35 por ciento, Delgado Carrillo y Ramírez Bedolla optaron evadir.
Aunque la pregunta no era para el gobernador, se apresuró a contestar para decir que “no es letra muerta, es quincena a quincena, salario a salario, quincena por quincena, casilla por casilla, porque el esfuerzo que se hace es monumental para pagar las quincenas”.
Así como es claro que la federalización es letra muerta, también lo es que, hasta el momento, los gobiernos de Morena de López Obrador y Sheinbaum Pardo han apoyado a Michoacán para que se les pueda pagar a los profesores en tiempo. No reconocerlo, sería faltar a la verdad.
El problema, y lo saben Alfredo Ramírez y Mario Delgado, es que la firma del convenio U080 está en riesgo constante, depende de la voluntad del presidente en turno para continuarlo.
Ya cuando el gobernador dejó contestar al secretario de Educación, siguió con las maromas, dijo que “los anteriores gobiernos desviaban los recursos de la nómina educativa, entonces la federalización es una demanda que lo que busca es certidumbre, que vengan los recursos directos para que los gobiernos estatales no tengan oportunidad de desviarlos”, pero no pudo reconocer que incumplió López Obrador y que es un tema que no le interesa a Claudia Sheinbaum.
La federalización de la nómina magisterial como la comprometió López Obrador implicaba que el gobierno de la República se convirtiera en el patrón de todos los profesores michoacanos, sus quincenas llegarían directo del gobierno federal, como sucede ahora con los profesores de la Ciudad de México y que el propio tabasqueño puso como ejemplo.
Federalizar genera certidumbre, evita los humores presidenciales para otorgar dichos recursos extraordinarios. Así de simple.
El Convenio U080 puede acabar en cualquier momento y poner financieramente contra las cuerdas al gobierno estatal. Si en el 2027 gana la gubernatura la oposición, por ejemplo, el gobierno federal encabezado por Morena puede quitar o disminuir ese apoyo extraordinario o amenazar con hacerlo para dominar al gobernador en turno.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.


