Morelia, Michoacán.— El diputado local del PT, Hugo Rangel Vargas, advirtió que el actual esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) mantiene en desventaja a los productores artesanales de mezcal y otras bebidas con denominación de origen, al imponerles una carga fiscal que distorsiona el mercado, limita su competitividad y favorece a productos industriales de bajo costo.
Durante una mesa de trabajo sobre el tema realizada en el Congreso de Michoacán, el legislador, quien ha acompañado la agenda de los mezcaleros, señaló que el impuesto genera un “piso disparejo” frente a las grandes compañías cerveceras y otras bebidas industrializadas, al funcionar como una barrera de entrada para quienes producen desde la tradición y no desde la producción masiva.
“El problema es la distorsión en el mercado que provoca un impuesto tan gravoso, que hace que los productores de estas bebidas con denominación de origen arranquen con un piso disparejo en su competencia económica frente a las grandes compañías cerveceras de este país”, sostuvo.
Rangel Vargas afirmó que el IEPS, como opera actualmente, no sólo afecta a los productores, sino que también puede incentivar el consumo de bebidas de baja calidad, contrario al objetivo de desincentivar el consumo dañino de alcohol.
“Una bebida de estas, un panalito, cuesta menos que un litro de gel antibacterial; imagínense nada más el factor desequilibrante en contra de la salud de las mexicanas y los mexicanos”, expresó.
En ese contexto, el coordinador de la bancada del PT en el Congreso local, Reyes Galindo Pedraza, sostuvo que la discusión no debe verse únicamente como un tema económico, sino como una defensa de la cultura, la tradición y la justicia tributaria para las bebidas con denominación de origen, entre ellas el mezcal, la charanda y el tequila.
“El impuesto no debe ser bajo ninguna circunstancia un castigo a la tradición, sino más bien un aliado a la formalidad y a la excelencia”, señaló Galindo, al plantear que estas bebidas representan el trabajo de jornaleros, maestras y maestros destiladores, así como la biodiversidad de los ecosistemas donde se producen.
El coordinador petista respaldó la propuesta de transitar hacia un esquema de cobro del IEPS basado en el grado de alcohol y no en el precio de venta, al considerar que el modelo actual puede castigar al productor artesanal y beneficiar al producto industrial de bajo costo. Además, destacó que Michoacán fue el primer estado en impulsar una reforma y un exhorto al Congreso de la Unión en esta materia, seguido por entidades como Durango y Oaxaca.
Galindo Pedraza señaló que la propuesta busca tres objetivos centrales: combatir la informalidad, proteger a los productores y fomentar un consumo más responsable desde una perspectiva de salud pública. Detrás de esta modificación, dijo, hay familias enteras de la sierra y el bajío que dependen de esta actividad para seguir siendo competitivas.
Por su parte, el diputado federal. Reginaldo Sandoval Flores reconoció que el planteamiento enfrenta dificultades técnicas y fiscales, debido a que el IEPS representa una fuente importante de ingresos para el país; sin embargo, planteó como ruta viable limitar la modificación a las bebidas producidas artesanalmente, para evitar que la propuesta se diluya en una reforma general a toda la industria.
“Yo creo que hagamos un planteamiento que sólo sea para las producciones artesanales, y en esa dirección tiene más éxito”, expresó Sandoval Flores, al señalar que será necesario construir conclusiones y llevarlas a discusión con la Secretaría de Hacienda.
Los legisladores coincidieron en que la reforma al IEPS no debe reducirse a una discusión contable sobre cuánto recauda el Estado, sino a una revisión de fondo sobre cómo proteger la producción artesanal, la formalidad, la salud pública y la riqueza cultural que representan el mezcal y otras bebidas tradicionales mexicanas.


