Morelia, Mich.– El dirigente del PRI en Michoacán, Guillermo Valencia Reyes, denunció haber recibido amenazas directas y actos de intimidación, incluida una agresión contra su equipo de seguridad durante la temporada decembrina, y advirtió que el riesgo en su contra es inminente debido a sus constantes señalamientos contra el crimen organizado y la omisión gubernamental.
En conferencia de prensa, Valencia Reyes afirmó que los gobiernos federal y estatal no solo han sido omisos en el combate a la delincuencia, sino que han intentado retirarle protección, lo que interpretó como un intento por silenciarlo. En ese contexto, responsabilizó directamente a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, por cualquier daño que pudiera sufrir.
“Si algo me llega a pasar a mí en este 2026, la responsable será Claudia Sheinbaum Pardo, la presidenta de la República, y el mismo gobernador del Estado, porque ellos son los que permiten que estos criminales hagan lo que hagan y no haya consecuencias”, expresó.
El dirigente priista sostuvo que la impunidad es el principal factor que ha permitido que continúen los asesinatos de quienes se atreven a alzar la voz en Michoacán, y afirmó que, lejos de recibir mayor respaldo en seguridad, ha enfrentado intentos por reducirla.
“En lugar de tener más apoyo en seguridad, andan haciendo todo lo posible por quitarme la seguridad. Eso significa que el gobierno está actuando en mi contra porque me quieren callar, me quieren silenciar, pero están mal; no voy a dejar de hablar”, enfatizó.
Valencia Reyes reveló que ha recibido amenazas directas y que incluso se registró una agresión contra sus escoltas en vísperas de Navidad, hechos que, dijo, ya son del conocimiento de la Fiscalía del estado, la cual le brindó apoyo para trasladarse a un sitio seguro. No obstante, reiteró que continuará con su labor política y de denuncia pública.
Finalmente, señaló que seguirá alzando la voz por las víctimas, los desplazados y las comunidades afectadas por minas explosivas, ataques con drones y extorsiones, al considerar que cada silencio fortalece al crimen organizado.
“Ya callaron a Hipólito Mora, ya callaron a Carlos Manzo, ¿cuántos quedamos que alzamos la voz? Yo no me voy a ir del país ni me voy a doblar; voy a seguir luchando hasta que Dios me dé vida”, concluyó.


