El Centro Histórico de Morelia cambia su ambiente durante la temporada de Día de Muertos, cuando la flor de cempasúchil, los cráneos, las catrinas, el papel picado, los altares y los tapetes decorativos realzan su arquitectura, y atraen las miradas de visitantes nacionales y extranjeros.
Sobre la Calzada Fray Antonio de San Miguel y la Plaza de Armas, los adornos convierten calles y espacios públicos en escenarios para fotografías, mientras turistas se detienen a observar los detalles de una celebración que distingue a Michoacán por su manera de honrar a quienes fallecieron.

Entre los visitantes se encuentran Susana y Oscar Wolfgang, una pareja de turistas alemanes que llegó por primera vez a Morelia después de conocer información sobre la ciudad, Pátzcuaro y otros pueblos de los alrededores. Ambos destacaron la decoración que descubrieron durante un recorrido nocturno, en particular las flores naturales, las velas y las ofrendas.
Susana Wolfgang explicó que en Alemania también existen fechas religiosas para recordar a los difuntos, aunque las prácticas dependen de la tradición religiosa y son distintas a las celebraciones mexicanas. En su país, las familias acostumbran visitar los cementerios, pero no instalan ofrendas ni decoran los espacios de la misma manera que en Michoacán.

“Religiosamente, de la iglesia es también el 31 y 1 de noviembre. Se piensa en los muertos, pero en otra manera. Se visitan los cementerios, pero no se adornan tanto. Se recuerdan a sus queridos, pero con ofrenda no hay, en esta manera. Es maravilloso. Lo descubrimos ayer en la noche y con todas las velas y las ofrendas, es maravilloso. Y las flores reales me fascinan, nos fascinan”.
La pareja tiene previsto visitar Pátzcuaro durante esta temporada, como parte de su recorrido por Michoacán.
Por su parte, Charles William Burke, originario de San Francisco, California, destacó los colores y la decoración que encontró en la ciudad. El visitante estadounidense explicó que decidió detenerse durante su recorrido para tomarse fotografías junto a uno de los anuncios decorativos de Morelia, algo que acostumbra durante sus viajes por México y Centroamérica.

Burke también habló sobre la importancia de recordar a las personas fallecidas. Contó que acostumbra visitar cementerios y memoriales, donde procura acomodar macetas o atender espacios descuidados cuando los encuentra, incluso si no conoce a las personas que descansan en esos lugares.

El turista consideró que las personas fallecidas no deberían quedar en el olvido y expresó su respeto por las tradiciones de otras culturas, así como su interés por conocer las creencias que acompañan las celebraciones de Día de Muertos.

Los adornos de cempasúchil, las catrinas y las ofrendas transforman la imagen del Centro Histórico, en una tradición que en Michoacán se expresa a través de los altares y la convivencia con la memoria de sus difuntos.


