El Día del Padre en la capital michoacana no solo se celebra con festejos y reuniones familiares; para muchos, la conmemoración se traslada al silencio y la solemnidad de los panteones. Con ramos de flores, limpieza de sepulcros y momentos de íntima conversación, decenas de morelianos acudieron este domingo a visitar el lugar donde reposan sus progenitores, demostrando que el lazo paterno trasciende la muerte.

A pesar del cielo nublado, los pasillos de los camposantos registraron afluencia todo el día. Entre los asistentes, el sentimiento unánime fue el de mantener viva la presencia de quienes compartieron en vida consejos, regaños y apoyo incondicional.
Para algunas de las familias entrevistadas, el tiempo transcurrido desde la partida es lo de menos cuando el recuerdo permanece intacto. Al pie de una tumba, Elsa Tejeda Sánchez compartió con profunda emotividad que, tras siete años de la partida de su padre se mantiene como el pilar de su vida, asegurando que la verdadera muerte solo ocurre cuando alguien deja de existir en el corazón de los suyos.
“Vengo a ver a mi padre, que lo tenemos aquí. Hace 7 años que falleció. Él es una persona muy importante en nuestra vida, él nunca ha muerto para nosotros. La prueba está aquí que aquí estamos, este, visitando su tumba este, y recordándolo toda la vida. Por eso estamos aquí, trayéndole sus florecitas, arreglándole su tumba porque… cuando mueres es cuando tú ya no lo recuerdas y ya deja de existir en tu corazón.”
A unos metros de distancia, Claudia García coincidió en que los lazos no se rompen con los años. Para ella, el volver al panteón representa un espacio de paz y una oportunidad invaluable para continuar conviviendo y sintiendo presentes a los que ya se adelantaron en el camino.
“No, pues seguirlo recordando. Aunque estando aquí pues… uno todavía lo siente presente después de tantos años que ya… que ya nos han dejado. Pero aún lo seguimos sintiendo presente y pues venir aquí, estar a gusto un rato con ellos conviviendo aquí en el panteón.”
La jornada en los cementerios transcurrió entre la tristeza inevitable por la ausencia, pero también en un ambiente de agradecimiento. El moreliano Rigoberto García que acudió a dejar arreglos florales reconoció la nostalgia de estas fechas, pero destacó que el motor que los mueve a asistir es honrar los consejos, el apoyo y los gustos que sus padres tenían en vida.
“Pues hoy que es este día pues… es un día triste porque no los tenemos, ¿verdad? Pero aquí venimos a visitarlos, a dejarles sus florecitas, lo que… lo que pensamos que a ellos les gustaba en vida… Pues muchas cosas así, los consejos, el apoyo, este… la convivencia con él. Pues muchas cosas, sería un fin de cosas que no… no podemos explicar, pero más pues el estar con él, que no esté… no esté en estas fechas.”
El reflejo del esfuerzo y el amor eterno se hizo presente en el testimonio de la señora María Estela García Tinoco. Con la voz entrecortada por el recuerdo de su compañero, relató cómo se ha aferrado a la fe y a la memoria para salir adelante y sostener a su familia.
“Mucho, mucho, eh… Porque yo… yo le pido a Dios: ‘ayúdame Dios, ¿adónde te vas a ir?, ¿adónde me vas a dejar?’. Pero me ha dejado para sostener estos muchachos… Sí… Mira, a lo mejor ahorita es por el… lo que está nublado, pero sí vienen, ¿eh? Sí vienen más tardecito, pero sí vienen. Sí, hay muchos que, pues, se salen pues, como es día domingo, este… sí salen fuera. Pero sí vienen, y si ayer no vinieron, hoy vienen.”h
Aunque algunos visitantes señalaron que el movimiento matutino se vio influenciado por el clima y la coincidencia con el día domingo, la afluencia en los camposantos locales se mantuvo constante.


