En un ambiente de solemnidad y luto, más de 1 mil 500 personas integrantes de 20 cofradías, salieron a las calles de la capital michoacana para vivir el duelo de la virgen María en este viernes de Dolores.

En la edición número 50 de la Procesión del Silencio, mujeres y hombres se concentraron en la calzada de Fray Antonio de San Miguel, para recorrer la avenida Francisco I Madero, con imágenes religiosas provenientes de las iglesias de la ciudad, entre las que destacaron la Virgen de la Soledad y el Santo Entierro.

La caminata solo fue iluminada por las luces de las velas, mientras desde algunos balcones que fueron seleccionados previamente, se lanzaron los cantos tradicionales conocidos como saetas, dirigidos a la Virgen de la Soledad.

Al llegar a la Catedral, el Arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano presidió la ceremonia de anuencia y permitió el toque de la matraca monumental, la cual resonó desde la torre poniente para marcar el luto de esta noche.

Ante miles de personas que acompañaron a la virgen en su luto por la muerte de Jesucristo, Álvarez Cano exigió justicia por todas aquellas madres que buscan a sus hijos desaparecidos y pidió perdón por aquellos casos en los que la iglesia ha sido indolente, en lugar de sumar esfuerzos.

“Que también han vivido y sufrido el infierno de perder a sus hijos, de buscarlos día tras día, de estar en los SEMEFOS, de estar en los cerros, de estar en las calles buscando. En nombre de la iglesia pido perdón para todas las mujeres que como iglesia no hemos sabido acompañar, no hemos sabido estar cerca de ellas. Pero también en nombre de tantas mujeres pedimos justicia al gobierno, a las autoridades para que se haga un esfuerzo más grande, no por conseguir sino por erradicar de raíz esta violencia que a todos nos atormenta.”

Previo al resguardo de las imágenes de la Virgen de la Soledad y el Santo Entierro en la Parroquia del Sagrario Metropolitano, mejor conocido como el “Templo de las Capuchinas”, le fueron entregados unos reconocimientos a las presidentas y los presidentes de las cofradías que asistieron.

Con la entrega de “flores benditas”, fueron resguardadas las imágenes religiosas en la iglesia.



