En Michoacán se han localizado fosas clandestinas y campamentos improvisados utilizados por diferentes grupos criminales, pero no campos de exterminio, como los que se presume habría en Teuchitlán, Jalisco, reconoció el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, al referirse al hallazgo en el Rancho Izaguirre.
Afirmó que estos hallazgos son públicos y su administración ha desmantelado los campamentos “muy improvisados” que se han localizado sobre todo en las zonas serranas.
“Lo que hemos tenido, bien lo señalas, son, desafortunadamente, hallazgos de fosas clandestinas. Eso sí, tenemos. También hemos desmantelado, es conocido por todas y todos ustedes los medios de comunicación, campamentos improvisados en algunas partes del Estado, sobre todo en zonas serranas, donde encontramos y desmantelamos campamentos de la delincuencia organizada. No de un solo grupo, de varios grupos. Son campamentos muy improvisados, que hemos encontrado, al igual que fosas”.
Reiteró que a la fecha no se ha identificado algún campo de adiestramiento de grupos delictivos o de exterminio, como el que se presume se encontró en Jalisco, por lo que llamó “a estar atentos” de que no se presente una situación con esas características.
“No hemos tenido una situación como la que está en Jalisco, de un centro de, pues parece de adiestramiento, y también donde se han encontrado restos humanos y hallazgos diversos. Hoy Omar García Harfuch lo señalaba, de que efectivamente este centro de adiestramiento, también a los que no satisfacían a los delincuentes, los asesinaban. O sea, sí hay un tema de homicidios en este lugar.”
Como lo informó PostData.News en agosto del 2024, al menos un centenar de personas han sido recuperadas de un basurero de la comunidad de La Parotita, municipio de Tacámbaro, que era utilizada como fosa clandestina.
Según la información recopilada en el lugar, desde hace 8 años delincuentes lanzaron ahí con el tiro de gracia o vivos, en vehículos o incluso escondidos en muebles a hombres, mujeres y niños,.
La enorme fosa clandestina fue reportada por habitantes de la zona, a la que se arriba luego de un complicado trayecto, que requiere más de 1 hora en vehículo desde la cabecera municipal de Tacámbaro para llegar al puesto de control y luego 2 horas sobre el cauce de un río lleno de piedras y árboles, prácticamente intransitable.