Zirahuén, Michoacán.— Empresas dedicadas a la operación de cabañas, restaurantes y actividades recreativas han invadido la zona federal del Lago de Zirahuén y aprovechan comercialmente sus recursos sin generar beneficios para la comunidad indígena que históricamente lo ha defendido, denunció Iván Paz Mendoza, presidente del Comisariado de Bienes Comunales de la Comunidad Indígena de Zirahuén, quien además destacó que se trata de familias bien identificadas, entre las que se encuentran empresarios, exgobernadores y políticos.
Durante un recorrido por la ribera, el representante comunal identificó al restaurante La Marina, la tirolesa y las cabañas operadas por Forest Resort entre los establecimientos asentados en el rincón de Agua Verde.

“Aquí tenemos lo que es el restaurante La Marina, le decían La Tirolesa, un área de cabañas que una empresa privada está prestando ese servicio. Muchos piensan que es aquí mismo de la comunidad; no son originarios de la comunidad las personas que tienen esta empresa y ya hace bastante tiempo que están con este uso, tiene más de 20 años, más de 30 ya”, declaró.
Paz Mendoza afirmó que las construcciones ocupan espacios correspondientes a la zona federal, pese a que las concesiones expedidas por la Comisión Nacional del Agua no permiten edificar ni desarrollar negocios en esos terrenos.
“Lo que más nos molesta como originarios aquí de la comunidad es que la zona federal está invadida. Se supone que Conagua dice que las concesiones las dan para el uso agrícola y no se permite ninguna construcción. Entonces aquí está el claro ejemplo; en la parte de Copándaro también lo vimos y tampoco hacer negocio, pero, sin embargo, aquí estamos viendo todo lo contrario”, denunció.
El presidente del Comisariado señaló que pescadores de Zirahuén han localizado tuberías entre las piedras, bombas para extraer agua del lago y otras instalaciones relacionadas con los servicios que requieren las cabañas. Sin embargo, dijo desconocer qué tipo de líquidos descargan algunos de esos conductos.
“Los mismos pescadores nos van avisando: ‘En tal parte ya pusieron algún tubo’. Incluso ahorita por ahí creo que hay algún tubo que está entre las piedras. No nos podemos arrimar con esta lancha porque está muy grande, pero sí hay algún tubo en el cual no sabemos qué tipo de aguas estén descargando o qué están haciendo”, explicó.
También indicó que existen bombas utilizadas para extraer agua y abastecer los establecimientos turísticos instalados alrededor del lago. “Hay otras donde ponen las bombas para sustraer el agua de aquí para abastecer lo que son los servicios que requieren estas cabañas. Aquí hay varias cabañas, muchas cabañas; en esta parte está apostada esta empresa, se llama Forest Resort, y está la tirolesa, están las cabañas y está el restaurante”, señaló.
Cientos de denuncias, pero ninguna acción concreta

Paz Mendoza aseguró que desde la década de 1980 la comunidad ha presentado cientos de denuncias contra particulares por la ocupación de la ribera y el aprovechamiento irregular del agua. Actualmente, agregó, alrededor de 30 casos continúan en revisión con CONAGUA
“De denuncias podemos decir que son cientos de denuncias que desde los ochenta se han presentado. Ahorita todavía siguen vigentes; la misma comunidad está trabajando con CONAGUA alrededor de unas 30. Se está revisando también ese caso”, indicó.
Explicó que, con el acompañamiento del Consejo Supremo Indígena de Michoacán, se han instalado mesas de trabajo con funcionarios de diferentes dependencias ambientales, pero hasta el momento los acuerdos no se han traducido en acciones. “Ha habido dos o tres mesas en las que hemos platicado estos temas, pero aún no hemos visto esos actos que ya se vean, alguna cosa que ya vaya en serio; pues todo ha quedado ahorita en palabra”, sostuvo.
El representante comunal acusó un trato desigual de las autoridades, pues mientras a los habitantes originarios les resulta complicado obtener una concesión o desarrollar un proyecto, las personas con poder económico y político pueden hacerlo con mayor facilidad.
“Para los comuneros es muy difícil obtener una concesión, es muy difícil llegar a hacer algo, y aunque no sea en la zona federal, aunque sea únicamente en un espacio propio, muchos requisitos. Pero vemos que para los que no son originarios de esta comunidad, o los que tienen el poder económico y político, pues lo pueden hacer de una manera muy fácil”, manifestó.
Turismo no beneficia a pescadores

Habitantes entrevistados durante el recorrido rechazaron que el crecimiento de los desarrollos turísticos haya mejorado la economía de la población. Señalaron que los principales beneficiados son los propietarios de los establecimientos, mientras que a los pobladores solamente se les ofrecen trabajos precarios y mal pagados.
Uno de los pescadores explicó que durante una jornada favorable puede obtener hasta mil pesos, pero cuando la pesca es escasa sus ingresos descienden a 150 o 200 pesos. “Cuando está muy, muy cargado el trabajo, así que sacas mucho, son unos mil pesitos y no te fallan por día; pero cuando está muy jodido, unos 200, 150 pesos. Y a veces lo que sacamos poquito mejor nos lo comemos para no comprar; ya nada más compramos la verdurilla para un caldo, un guisito”, relató.
Afirmó que los restaurantes de mayor tamaño tampoco compran el pescado obtenido en Zirahuén, sino que llevan productos procedentes de otros lugares. “Ellos traen mariscos de otras partes, pescado de Chapala, del lago de Pátzcuaro; pero de aquí realmente son las personas las que consumen pescado de aquí, porque es bien visto. El pescado de aquí es fresquecito”, sostuvo.
Los pescadores consideraron que estos establecimientos podrían contribuir a la economía comunitaria mediante la compra de pescado blanco, charal, trucha y carpa extraídos del lago. “Los que tienen negocios grandes deberían consumirle a la misma gente de aquí del pueblo. ¿Para qué? Para que nos ayuden. Porque el lago, prácticamente la comunidad, los pescadores, siempre se han metido en muchos problemas por defenderlo”, expresó uno de ellos.
Zirahuén podría enfrentar una crisis ambiental

Pável Ulianov Guzmán Macario, vocero del Consejo Supremo Indígena de Michoacán, advirtió que el lago perdió entre 30 y 40 por ciento de su volumen en los últimos 80 años. Agregó que más de 2 mil hectáreas de bosque han sido deforestadas y existen alrededor de 2 mil 250 hectáreas de aguacate en la cuenca.
“El lago de Zirahuén vive un proceso acelerado de degradación ambiental, de contaminación y de pérdida de volumen de agua. En los últimos 80 años se ha perdido entre el 30 y 40 por ciento de su volumen. Los expertos dicen que se han perdido más de cuatro metros”, señaló.
El vocero advirtió que, si no se instrumenta una política para proteger la cuenca, Zirahuén podría enfrentar en los próximos 20 años una crisis ambiental similar a la del lago de Pátzcuaro.
De acuerdo con Guzmán Macario, alrededor de la cuenca existen más de 235 ollas de agua y más de 100 tomas presuntamente irregulares, sin que CONAGUA haya realizado las verificaciones solicitadas por la comunidad.
“Se ha pedido a Conagua que se verifique; no lo han hecho. Se ha pedido incluso también que se hagan estudios de la calidad del agua; no lo han realizado. Entonces urge una política real de atención al lago de Zirahuén”, concluyó.


