El arzobispo emérito de Morelia, Carlos Garfías Merlos se despidió de la Arquidiócesis y de su congregación religiosa con una celebración eucarística que se realizó al medio día de este jueves en la Catedral de la capital michoacana, acompañado de fieles y representantes eclesiásticos.
En su mensaje de despedida, Garfias Merlos subrayó que la crisis mundial es reflejo de la urgencia de fortalecer el diálogo entre las distintas partes de la sociedad. Señaló que la paz no se construye únicamente desde el acuerdo, sino desde la capacidad de reconocer las diferencias y, a partir de ellas, reconstruir el tejido social.

“La crisis por la que atraviesa nuestro mundo es muestra de la emergencia y la importancia de dialogar. No se trata simplemente de estar de acuerdo, sino de saber construir y formar desde las diferencias a la persona, para poder tejer el entramado social y erradicar las violencias, ascendiendo y reconstruyendo a la persona en toda su integridad y dignidad”, expresó.
El clérigo hizo énfasis en que la paz es una urgencia para Michoacán, tema que marcó su proceder pastoral durante los últimos años. Recordó que su insistencia ha sido enseñar a acompañar a las víctimas y trabajar junto a organizaciones sociales, así como dependencias gubernamentales, a quienes pidió continuar con el camino de cambio dentro de la sociedad.

“Soy consciente de que la paz es una urgencia en nuestro estado y en cada comunidad de nuestra sociedad. Ha sido constante mi persistencia en la acción pastoral para que aprendamos a acompañar a las víctimas”, afirmó.
El arzobispo emérito también destacó el papel de los consejos ciudadanos, las mesas de diálogo y las organizaciones civiles en la búsqueda de reconciliación y justicia social. Reiteró que el trabajo conjunto entre Iglesia, sociedad y autoridades es indispensable para generar cambios significativos en Michoacán y en el país.


