Este domingo, cientos de fieles acudieron a las iglesias de la capital michoacana a donde llevaron a bendecir las palmas en recuerdo de la llegada de Jesús a Jerusalén, que marca el inicio de la Semana Santa.

Durante la homilía de este domingo de Ramos, el Arzobispo José Armando Álvarez Cano recalcó que la “fiesta de la pascua” y la conmemoración por la pasión y muerte de Jesús, es un grito por la paz y la no violencia que se vive en el país y en el estado.

“Estas fiestas de Pascua nos recuerdan algo muy importante, nos encontramos en momentos difíciles en la humanidad, de tantas guerras, de tanta soberbia de sus dirigentes y de tanto sufrimiento también de familias y personas que sufren las consecuencias. Violencia que también nosotros experimentamos constantemente aquí en nuestro estado y en otros estados”.

Algunos de los fieles señalaron que conmemoran la Semana Santa porque se los inculcaron sus padres, aunque otros aseguraron que lo hacen con la convicción de que es necesario acercarse a Dios ante los hechos violencia que se viven en la actualidad.

María Guadalupe, quién es originaria de la Isla de Janitzio, consideró importante pedir por la tranquilidad del mundo, al señalar que los hechos de inseguridad han afectado a sectores como el comercio.

“Pedirle a Dios que el mundo esté bien, para que ya no haya tantos problemas, lo que estamos pasando ahorita, porque pues, si no va a haber eso, acercarse a Dios, pues nada, no va a ser nada igual, y ahorita estamos, pues, pidiéndole mucho a Dios para que todo salga a la normalidad, porque pues por ejemplo la gente que vende y no hay mucha venta.”

Los morelianos Olivia y Raúl, quienes acudieron en compañía de sus hijos a la Catedral, consideraron que es importante el seguir inculcando a las nuevas generaciones, a quienes reconocieron practican cada vez menos las actividades religiosas.

“Muchísimo, muchísimo, y creo que es culpa por nosotros como padres, que no le estamos metiendo estas ideas a nuestros hijos, y por eso muchos andan en malos pasos y todo, por culpa de uno, no es culpa de los hijos, sino de uno como padre.”

La artesana Basilia Herrera, originaria de Puebla, declaró que conforme pasan los años ha percibido una disminución en el número de fieles que acuden a comprar las palmas; atribuyó esto al cambio de religión o el que los padres ya no inculcan las actividades religiosas a sus hijos.

“Pues para mí que sí hay menos, porque ya de que ahora hay muchos, perdón, hay muchos hermanos que son de distintos nombres, no sé muy bien sus religiones, pero sí, sí hay poco católico. Ya muy pocos, ya yo creo para mí, los jóvenes también, si continúan, si los papás también los enseñan cuando se van a esto, pero si los papás no van, no van.”



