Morelia, Mich.— La comunidad indígena de Zirahuén advirtió que la contaminación del lago y de su cuenca podría derivar en mayores afectaciones a la salud si no se interviene de inmediato, al señalar descargas de aguas negras, arrastre de agroquímicos y presencia de compuestos que favorecen el crecimiento de algas nocivas.
En rueda de prensa, autoridades comunales denunciaron que el municipio de Salvador Escalante descarga drenaje sin tratamiento adecuado hacia el río El Silencio, el cual desemboca en el lago. A esto se suma, dijeron, el escurrimiento de fertilizantes, sulfatos y otros residuos provenientes de huertas de aguacate y berries.
El presidente del Comisariado de Bienes Comunales, Iván Paz Mendoza, explicó que existe una planta tratadora en el municipio, pero aseguró que no está operando de forma efectiva ni fue diseñada para remover varios de los químicos que terminan en el agua.
“Hay una planta tratadora ya de alguna década en el municipio, la cual no está trabajando y no fue diseñada para quitar los químicos que lleva este río. En temporadas de lluvia todo esto va a dar al río El Silencio, que desemboca en el lago de Zirahuén”, señaló.
Los comuneros refirieron además estudios del académico Alberto Gómez Tagle, de la Universidad Michoacana, en los que se documenta la presencia de microcistina, asociada al crecimiento de algas favorecidas por la carga de nutrientes y contaminantes.
Según explicaron, esa condición no es permanente durante todo el año, pero se agrava particularmente en temporadas de calor, cuando el agua presenta mayores alteraciones visibles.
“Mientras siga siendo alimentado con todo lo que es sulfato, fósforo y materiales pesados que desembocan ahí en el agua, esa alga sigue creciendo y sobreviviendo en el lago de Zirahuén”, advirtió Paz Mendoza.
En materia de salud pública, durante la rueda de prensa se mencionó que en la comunidad de Copándaro se han documentado al menos dos casos de hepatitis presuntamente relacionados con el consumo directo de agua, en una zona donde, según dijeron, no existe acceso suficiente a agua potable.
“En ese mismo estudio están documentados dos casos de hepatitis en la comunidad de Copándaro, ya que ellos, al no tener servicio de agua potable, la consumen directamente”, expusieron las autoridades comunales.
La secretaria de Bienes Comunales, Esmeralda Arcega Ramírez, sostuvo que la comunidad busca evitar que el deterioro llegue a un punto irreversible, como, dijeron, ha ocurrido en otros cuerpos de agua del estado.
“No queremos llegar a la situación de que cuando el agua empiece a contaminarse todo mundo esté con la luz roja de que ya estamos en contaminación o que el agua ya está deteriorada. Queremos hacer algo antes, no cuando ya esté el problema”, expresó.
A la par de la contaminación, la comunidad insistió en que la extracción de agua mediante bombas ilegales y la falta de atención a las denuncias presentadas ante Conagua agravan el escenario general del lago, al reducir su capacidad de recuperación frente a la sequía, el azolve y la presión de actividades agrícolas y turísticas.
Las autoridades comunales exigieron que se instale de inmediato una mesa interinstitucional para atender la preservación del lago y evitar que la degradación ambiental termine convirtiéndose en una crisis mayor de salud para la población.



