El cine de animación en México sigue encontrando nuevas formas de dialogar con la realidad más compleja del país. Con una meticulosa técnica artesanal que requirió cerca de 12 mil 000 fotografías y dos años de filmación, la directora Karla Castañeda presenta su más reciente cortometraje, Canciones de Noche, una obra que entrelaza el duelo, la memoria y el impacto de la violencia social a través de un tierno, pero desgarrador relato fantástico.

Inspirada en un contexto social marcado por la desaparición de menores y la presencia de infancias reclutadas por la violencia en el país —los llamados “niños halcones”—, la cineasta utiliza la animación no solo como un recurso estético, sino como un refugio emocional.
“Yo lo que trabajé en la historia, que creo que tienen varias capas, varias lecturas, […] lo que yo quería era como que el niño al principio tuviera esta parte de la unión, del hijo y la madre, pero yo estaba viviendo en un estado que hay muchos desaparecidos, muchos niños halcones, muchos niños sicarios; entonces el niño es esto, la bondad también, que al ver a otro niño cuervo y decide también como ver que es otro niño recluido por una fuerza gigante, que ahí lo vemos, que es el cuervo negro, que está comiéndose un montón de corazones de muchas madres mexicanas que desaparecen”, compartió Castañeda durante la entrevista.
Construir este universo no fue tarea sencilla. La directora detalló el complejo proceso técnico detrás de la animación cuadro por cuadro, donde cada detalle físico requirió un trabajo de manufactura minuciosa:
“Pues en realidad sí son materiales pesados porque las caras son de sculpting, entonces las horneamos y son por reemplazo, o sea creamos muchas caras de los niños y muchas caras también de la mamá, por reemplazo. Pero en realidad siempre utilizamos aparatos que se llaman rig, que es lo que sujeta al cuerpo del niño con una base, que después se borra en posproducción y se quita”, explicó.

A este esfuerzo visual se sumó un diseño sonoro y musical de altosatal, contando con la colaboración del compositor español Fernando Velázquez (reconocido por su trabajo en las cintas de Juan Antonio Bayona como Un monstruo viene a verme y Lo imposible), además de la participación entrañable de una banda tradicional local que interpretó la emblemática pieza La Mixteca.
Para la directora, conectar con las nuevas generaciones a través del arte ha sido una de las experiencias más profundas del proyecto, recordando cómo su obra tocó fibras sensibles en niñas de casas hogar que encontraron en la historia un eco de sus propias vivencias y un camino hacia la sanación.

Cerrando con una reflexión sobre el oficio cinematográfico, Karla Castañeda envió un mensaje de aliento para las y los jóvenes que buscan abrirse paso en la cultura y las artes visuales en México:
“A mí me encanta decirles que no [caigan en] la desesperación, que todo va llegando, y que también yo creo que la animación es mucha disciplina, la verdad lo que he visto es como mucha disciplina y como generalmente mucha gente te va a decir siempre no, entonces igual no siempre está dado en la vida, pero vas por el sí”, concluyó.
Canciones de Noche se perfila, así como un hito dentro de la animación contemporánea mexicana, recordándonos que el cine, más allá de entretener, tiene la capacidad de abrazar las heridas colectivas y transformarlas en memoria y poesía visual.


