Morelia, Michoacán.— En Michoacán, el consumo de drogas ya no aparece sólo como un problema de secundaria o preparatoria. La Secretaría Ejecutiva del Sistema Estatal de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes de Michoacán (SIPINNA) ha detectado casos desde quinto y sexto de primaria, principalmente relacionados con cristal, alcohol y tabaco, advirtió su titular, Daniela de los Santos Torres.
La funcionaria señaló que, durante pláticas realizadas en más de 60 escuelas, no han encontrado de manera recurrente casos vinculados con armas, pero sí focos rojos por consumo temprano de sustancias y por niñas, niños y adolescentes que viven en entornos de abandono, omisión de cuidados o violencia familiar.
“Nos hemos topado con temas que nos dicen que hay niños que ya están consumiendo a muy edades tempranas drogas”, señaló.
De los Santos Torres indicó que, de acuerdo con lo que han escuchado en escuelas, el cristal aparece como una de las sustancias más accesibles para menores de edad, junto con drogas socialmente normalizadas como el alcohol y el tabaco.
“Hemos detectado casos desde quinto, sexto, secundaria; las más accesibles desafortunadamente es el famoso cristal, y pues también drogas comunes como el cigarro, el alcohol y demás”, expuso.
La titular de SIPINNA explicó que el acceso a estas sustancias no necesariamente ocurre a través de redes sociales, sino desde el propio entorno comunitario. En las colonias, dijo, suele haber personas que identifican a niñas y niños sin supervisión para acercarse a ellos.
“Lo que han comentado es que siempre en la colonia hay alguien que las vende, que trata de ver qué niños están descuidados para acercarse a ellos, convencerlos y demás”, afirmó.
La funcionaria sostuvo que el problema se agrava cuando los menores viven en condiciones de descuido, abandono o familias atravesadas por violencia. Relató el caso de dos niños localizados solos en Villas del Pedregal, uno de 11 años y otro de 7, quienes estaban al cuidado de una bisabuela, en un contexto familiar marcado por violencia extrema.
“Hay problemas de familias disfuncionales, entornos muy complejos y entonces eso son presa muy fácil”, advirtió.
Aunque dijo no tener datos precisos sobre qué drogas ilegales están más al alcance de adolescentes, reconoció que el cristal ha sido mencionado con frecuencia en los recorridos escolares. También señaló que otro de los problemas más fuertes es la salud mental, pues la depresión y la ansiedad desde edades tempranas pueden volver a niñas, niños y adolescentes más vulnerables al consumo, al reclutamiento o a la manipulación.
De los Santos Torres añadió que en centros de readaptación hay alrededor de 20 adolescentes internados por delitos de alto impacto, como secuestro u homicidio, aunque aclaró que no conoce sus expedientes ni puede precisar cuántos casos están vinculados directamente con delincuencia organizada.
Frente a este escenario, la funcionaria rechazó que la solución sea juzgar a adolescentes como adultos. Dijo que debe haber consecuencias legales, pero también atención a la salud mental, restitución de derechos y una revisión del contexto de abandono, abuso o reclutamiento en el que muchos menores crecen.
“Claro que tiene que haber una consecuencia, pero de acuerdo a su edad y a su desarrollo cognitivo. No puede ser un adolescente como adulto”, sostuvo.


