Entre cruces, flores y agradecimiento, albañiles celebran el Día de la Santa Cruz en Morelia

Morelia, Michoacán.— Con cruces adornadas con flores, papel de colores, palmas y hasta maquetas de construcciones, familias enteras acudieron este 3 de mayo a la Plaza Morelos de Morelia, mejor conocida como “El Caballito”, para participar en la misa por el Día de la Santa Cruz, una de las celebraciones más significativas para trabajadores de la construcción.

Desde temprano, albañiles, maestros de obra, ayudantes y sus familias se reunieron en este espacio público para llevar a bendecir sus cruces y agradecer por el trabajo recibido durante el año, pero también para pedir salud, fuerza y que no falte empleo en los meses por venir.

Durante la celebración religiosa, el sacerdote llamó a los trabajadores de la construcción a vivir su oficio con dignidad, responsabilidad y fe, al señalar que en cada jornada también pueden ser testigos de Cristo.

“Siendo buenas personas y haciendo bien el trabajo. Pues que el Señor les bendiga en este día, pedimos por cada una de sus necesidades, por sus familias y por todo aquello que viven en su corazón”, expresó durante la misa.

El sacerdote también pidió por la salud y fortaleza de quienes diariamente levantan hogares, edificios y espacios para otras familias, y recordó que Dios, dijo, no es lejano, sino cercano a la vida diaria de quienes trabajan.

“Que el Señor les bendiga, bendiga a sus familias, bendiga a sus trabajos y les dé la fuerza necesaria y la salud para continuar día a día en su trabajo”, agregó antes de pedir a los asistentes levantar sus cruces como parte de la profesión de fe.

Entre los asistentes estuvo Rogelio Mier Machado, quien desde hace 40 años se dedica a la albañilería y cada año acude a dar gracias. Para él, la conmemoración representa “la bendición de Dios” y una forma de reconocer la fuerza que, aseguró, les permite seguir trabajando.

“Es uno de los oficios más bonitos del mundo. Cuando le tienes amor a tu trabajo, es una cosa maravillosa”, compartió.

Rogelio explicó que la satisfacción del oficio llega cuando una obra se termina y la familia que la recibe queda contenta, pues dijo que el propio trabajo es el que recomienda al albañil.

“El gusto es cuando las terminas; la satisfacción que le queda a la gente. Cuando lo entregas y la gente queda satisfecha, tú también te sientes contento”, señaló.

Para Marcelino Elvira Suárez, originario de El Porvenir, la misa fue también un acto de memoria. Aunque dejó la albañilería hace aproximadamente 10 años, acudió para recordar la época en la que este oficio le permitió sostener a su esposa y a sus siete hijos.

“Ya nada más vengo para recordar mis tiempos”, dijo al señalar que la albañilería fue “lo máximo” en su vida, pese a ser un trabajo duro.

Otro de los asistentes, Juan Manuel García Escobar, relató que se ha dedicado a la construcción “toda la vida” y que este oficio le permitió mantener a seis hijos, quienes también siguieron el mismo camino laboral.

Con una cruz en mano, aseguró que el Día de la Santa Cruz es una fecha para agradecer y pedir que el trabajo continúe. “Le damos las gracias a Dios, a Dios que me dé más trabajo”, expresó.

Juan Manuel defendió además la dignidad del oficio, al señalar que la albañilería es una actividad pesada, pero honrada y necesaria.

“Es un trabajo muy honrado y muy agradecido, porque ahí sí se ve quién tiene hambre, porque el trabajo es pesado”, afirmó.

En la Plaza Morelos, las cruces fueron el centro de la celebración: algunas cubiertas con flores blancas, rojas y amarillas; otras adornadas con papel metálico y listones; y algunas más acompañadas de fotografías de familiares o símbolos religiosos. Entre los asistentes también se observaron niños, adultos mayores y familias completas que acudieron no solo a la misa, sino a compartir una tradición que, año con año, une fe, oficio y esperanza.

Para muchos trabajadores, la celebración no concluye con la misa. Como cada 3 de mayo, la fiesta suele continuar en las obras, cuando hay trabajo, o en las casas, cuando no lo hay. Pero el sentido, coincidieron, es el mismo: agradecer por la vida, por la familia y por la posibilidad de seguir construyendo.