Veladoras, miedo y luto: Lázaro Cárdenas despide a maestras asesinadas en preparatoria privada

Veladoras, miedo y luto: Lázaro Cárdenas despide a maestras asesinadas en preparatoria privada

Con veladoras, flores blancas y en medio del miedo, vecinos y estudiantes acudieron al exterior de la preparatoria Anton Makárenko para rendir homenaje a la maestra María del Rosario y a la coordinadora académica Tatiana, asesinadas presuntamente por un menor de 15 años, identificado como Omar “N”.

Sin querer aparecer ante la cámara, alumnos y habitantes de la zona compartieron el impacto que dejó el ataque. Un estudiante, entre lágrimas, relató que no asistió a clases ya que se quedó dormido, sin imaginar lo que ocurriría horas después. Señaló que no comprendía lo ocurrido, al recordar que ambas docentes eran muy queridas dentro de la institución y que incluso durante el Día del Maestro eran de las que más muestras de afecto recibían.

De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, el presunto agresor era poco conocido entre la comunidad estudiantil. De manera extraoficial, algunos jóvenes refirieron que el menor habría estado vinculado a un grupo denominado “incel”, información que no ha sido confirmada por autoridades.

La institución, con clave SEP 16PBH0264B, ofrece un modelo educativo de preparatoria en seis cuatrimestres, con horarios flexibles, grupos reducidos y sin examen de admisión.

Vecinos que vivían cerca de las víctimas describieron momentos de terror la mañana de los hechos. Además, señalaron que ambas maestras vivían a media cuadra del plantel, lo que hacía aún más cercana su relación con la comunidad.

Una mujer, quien pidió anonimato, relató:

La misma vecina subrayó que se trata de una zona considerada tranquila: “No, nunca lo vi. No, no, no, no, para nada. No, muy tranquila, muy tranquila. Todo muy tranquilo. No, no, no, para nada. No, más mi sorpresa porque yo dejo mi carro abierto y nunca le pasa nada y todos andamos bien tranquilos”.

Otro habitante de la calle Francisco Villa, donde se ubica el plantel, coincidió en que las maestras eran ampliamente apreciadas: “A ellas las recordamos muy alegres, muy bien puntuales en su trabajo. Se dedicaban a su trabajo específicamente. No eran personas que llegabas y te atendían mal, no para nada, al contrario”.

Añadió que el hecho no solo impacta a la comunidad escolar, sino a toda la ciudad: “Es una cosa demasiado horrible, fea. Es algo que preocupa mucho a la ciudadanía. Preocupa mucho porque debemos de llevar por un buen camino nuestros hijos. Nuestros hijos, ya el celular ya nos invadió en todo, ya nos rebasó”.

Según versiones de vecinos, los hechos ocurrieron alrededor de las 8:40 horas, antes del ingreso a clases. El menor habría acudido previamente a una tienda cercana, donde compró un cigarro, para después ingresar al plantel, donde se registró el ataque que cobró la vida de las dos trabajadoras de la institución.

Hoy, el lugar permanece marcado por el luto, está acordonado, con veladoras encendidas, flores y mensajes de despedida que reflejan la consternación de una comunidad que aún no asimila la violencia que irrumpió en su cotidianidad.