Con la imposición de la ceniza, la Iglesia Católica inició este miércoles el tiempo de Cuaresma, considerado de preparación para la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que se conmemora durante la Semana Santa.
La Catedral de Morelia fue escenario de la ceremonia eucarística en la que se realizó la bendición de la ceniza, obtenida de la incineración de las palmas o ramos que se llevaron a bendecir el año anterior.

En su homilía, el presbítero recordó que la Cuaresma debe considerarse un camino de arrepentimiento y conversión, pero en especial este recibir la ceniza debe ser un recordatorio de “la fugacidad” de la existencia humana, resumido con la frase “recuerda que eres polvo y al polvo vas a volver”.
“Nuestra vida es fugaz, nuestra vida es pasajera, nuestra vida es breve, y tomar conciencia de eso nos ayuda a poner nuestra mente, nuestra mirada, en ese más allá, en la eternidad en donde Dios nos aguarda, nos espera. Pero también este símbolo de la ceniza, nos ayuda a tomar conciencia de nuestra condición de seres pecadores, necesitados de conversión, de perdón, por eso el nombre que le damos a este día, comienzo de este camino, de estos 40 días de arrepentimiento y de conversión”.
El sacerdote explicó que recibir la ceniza significa tener disposición para realizar oración y ayuno, como elementos indispensables para “entrar en este camino de arrepentimiento y de conversión.”

Hombres y mujeres de todas las edades acudieron para recibir la ceniza, al reconocer que desde niños sus padres y abuelos les inculcaron la importancia del amor al prójimo y del perdón.
Baldomero Santoyo Bedolla, afirmó que al recibir la ceniza es consciente de que con la muerte “se volverá nada como la ceniza” y procura mejorar su comportamiento.
“Cuando se vaya uno por allá a descansar, que se va a volver uno nada como la ceniza y así va a pasar de un rato para otro. (…). Tiene que portarse uno bien, lo que más se pueda”.
Adrián Rodríguez, consideró que la Cuaresma “es tiempo de conversión” y lo hace recordar que es mortal, por lo que llamó a dar importancia a las necesidades del resto de las personas, no solo a las propias.

“Para mí es un tiempo con el que empezamos la Cuaresma, tiempo de conversión y me hace consciente de que me voy a morir y que después de esto sigue algo que tengo que esperar”.
Para María Elena Alonso acudir a tomar la ceniza es una costumbre arraigada desde sus bisabuelos, que ahora inculca a sus hijos, por su importancia.
“Es una invitación a que volvamos los ojos a Dios, esperándonos, que polvo somos y en polvo nos vamos a convertir, entonces a portarnos bien, por muy difícil que se nos haga, tenemos que hacerlo”.
De acuerdo a la Iglesia Católica, la Cuaresma termina el Jueves Santo por la tarde, cuando se realiza la misa de la Cena del Señor, que recuerda la reflexión que hizo Jesucristo antes de ser aprendido, para luego morir crucificado y finalmente resucitar en el primer minuto del domingo.



