Pátzcuaro, Mich.– El Lago de Pátzcuaro entró a su etapa más delicada del año. Con el calor avanzando y el nivel del agua bajo observación constante, el Agrupamiento Lacustre de la Guardia Civil recorre brechas, accesos y puntos estratégicos para inhibir la extracción ilegal del vital líquido, práctica que en temporada de estiaje puede generar hasta tres denuncias al mes.
La vigilancia no es casual. Marzo, abril y especialmente mayo y junio son meses en los que históricamente repunta el llamado “huachicoleo” de agua. Aunque este 2026 arrancó sin aseguramientos, las autoridades reconocen que la presión aumenta cuando las lluvias se ausentan.

El encargado del agrupamiento, Juan Rodríguez Ríos, lo resume así: “Iniciando el año tenemos un cero, iniciamos con cero ahorita, ya sea por la bastante vigilancia que tenemos, bastante recorridos, que empezamos el año y hasta el momento tenemos cero, o sea, no se ha detectado nada, no tenemos ningún aseguramiento, entonces vamos bien”.
Sin embargo, el antecedente del año pasado pesa: una pipa que, según denuncia, realizaba hasta 14 viajes diarios desde la zona de Pócuaro, lo que representaría alrededor de 200 mil litros extraídos cada día. La autoridad ha señalado que existen antecedentes de que el agua sustraída era destinada a huertas de aguacate y otros cultivos en la sierra.

Janitzio: el recuerdo de cuando el lago bajaba “rápido”
En la isla de Janitzio, donde el lago es paisaje, sustento y símbolo, el tema no es ajeno. María Socorro, quien ha vivido toda su vida en la isla, recuerda cuando el nivel era otro.
“Sí pues es lo que decían pues y lo que uno ve pues también. Sí se afectaba eso, porque pues estaba bajado rápido el lago”, dice con naturalidad, como quien ha visto el agua retirarse varios metros con el paso de los años.
Hoy percibe cierta recuperación, pero el recuerdo de aquella sequía sigue presente.

También en Janitzio, Santiago Reyes Castillo habla desde la memoria de quien creció viendo el comportamiento del lago. “Sí se notaba drásticamente porque yo desde pequeño veía que el lago bajaba, pero no a consideración. Entonces, a posterior con más plantillos de cualquier producción, sí hubo un poquito de desnivel más que años pasados. Entonces sí se vio muy gráficamente”.
Para él, el descenso no fue una percepción aislada, sino un cambio visible.
Pócuaro: cuidar lo que da de comer
En Pócuaro, donde también se han identificado accesos utilizados para la extracción, la preocupación es similar. Héctor de Jesús Cipriano considera que las acciones de vigilancia son necesarias.
“De entrada me parece que es importante que el gobierno esté tomando acciones. Hay que cuidar el lago. Lo principal es que hay que cuidar el lago. Hay que cuidar los recursos naturales y este operativo o los que haya que hacer, me parece que son muy buenos”.
El lago sostiene la pesca, el turismo y las festividades tradicionales de la región. Por eso, cada denuncia en temporada seca no es solo una cifra administrativa: es una alerta para comunidades que han visto cómo el agua puede retroceder más rápido de lo esperado.
Con antecedentes de dos a tres denuncias mensuales en estiaje, y con la autoridad reportando saldo blanco en lo que va del año, el Lago de Pátzcuaro enfrenta nuevamente su temporada más vulnerable. La vigilancia está en marcha; el nivel del agua, como cada año, será el que marque la última palabra.



