Nudos de la vida común. Ojos que no ven, opinión que no cambia.

El más grande enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento

-Stephen Hawking

Desde que llegaron la internet y las redes sociales a nuestras vidas tenemos el acceso a la información de la manera más abundante e inmediata de toda la historia. De aquí que se le llame a la nuestra, la sociedad del conocimiento.

A pesar de tener este enorme cúmulo de información en la punta de nuestros dedos, parece que no tiene incidencia en nuestra percepción del mundo. Prueba de ello, es la gran polarización social en nuestro país donde parece que vivimos en dos Méxicos diferentes.   El nudo está en que, los seres humanos, tomamos decisiones con base en nuestra percepción, y no en la realidad. De ahí la frase “percepción es realidad”.

Entonces, ¿cómo es que percibimos de manera tan distinta unos de otros la realidad política y social de nuestro país? Hace unos días vi el documental “El dilema de las redes sociales” y me dió una respuesta por demás preocupante.

En México, según datos de Comscore[1], el 92.7% de navegantes de la internet utilizan redes sociales. Facebook, por ejemplo, acumula un total de 84.9 millones de usuarios en nuestro país en este año.  El tema es que la gran mayoría de la población ha adoptado como fuente de información lo publicado en dichas plataformas.

Más allá de las noticias falsas, glamorosamente llamadas “fake news” y de la facilidad de emitir y hacer virales opiniones, creencias, suposiciones y tergiversaciones de la realidad, lo verdaderamente grave es la hipersegmentación de la comunicación a través de las redes sociales. Permítame explicarme, estimado lector.

En el documental que le menciono, me impactó la frase que dice que cuando el producto es gratis, nosotros somos el producto. Todos usamos las redes sociales de manera gratuita. El modelo de negocio es simple: vender publicidad a anunciantes para que consumamos sus productos o servicios.  La inteligencia de datos, conocida con el rimbombante anglicismo  “big data”, permite a estas empresas de comunicación conocer de manera profunda nuestros hábitos personales de consumo de redes sociales, a través de algoritmos generados por inteligencia artificial.

¿Le ha pasado que después de hacer una consulta en un navegador inmediatamente empiezan a aparecer en sus redes sociales anuncios comerciales vinculados a lo que buscó? Bueno, los datos personales que venden las redes sociales no son precisamente ni su nombre, su teléfono ni su correo electrónico, sino más bien ese conocimiento íntimo de sus intereses, preferencias y momentos en que está más receptivo a estos mensajes.  La inteligencia artificial logra esta super personalización de la información, lo cual es oro molido para los anunciantes.

En esta misma forma de abordar al usuario de manera personalizada, las empresas de redes sociales cumplen el adagio que dice que “el cliente siempre tiene la razón”, de tal suerte que nos mantienen enganchados mostrándonos aquello que refuerza nuestros intereses y gustos. Así, nuestra percepción es afectada por las publicaciones que aparecen en nuestras redes.  Si usted es seguidor del actual presidente, encontrará de manera masiva publicaciones que aplauden su actuar y justifican congruentemente sus decisiones. Si usted es detractor, aparecerá todo lo contrario. Y ahora sí, si a eso le agregamos la facilidad que todos tenemos de verter nuestros pensamientos y posturas sin necesidad de que sean pasados por los filtros de la sensatez, la realidad o la objetividad, nos metemos en un círculo vicioso donde entre más se sesga nuestra percepción, más nos convencemos de que estamos en lo correcto.

Así que defender nuestra postura en redes sociales es un buen ejercicio catártico, pero no evangelizador. No vamos a convencer a aquéllos que piensan distinto de nosotros de nada, pues nuestras publicaciones solo serán vistas por quienes están en consonancia con nosotros. Quizás lo único que logremos es poner en riesgo la amistad con aquellos contactos frecuentes que difieren en nuestra forma de pensar, a la vez que les hacemos el caldo gordo a dichosos medios de comunicación.

[1] Empresa internacional dedicada a la medición de audiencias y análisis del uso digital. Datos publicados por El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/techbit/9-de-10-mexicanos-entran-redes-sociales-y-permanecen-37-horas-al-mes-comscore

 

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